Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

documentos de Garci Diez, así como en los de 1574, en el hecho de no incluirse un número alto de presuntos tributarios por estar «huidos» de sus lugares de residencia. Es comprensible que, mientras no se estabilizaron los sistemas españoles de control, los señores étnicos trataron de mantener fuera de las listas de tributarios al mayor número posible de habitantes a ellos sometidos. Murra (1979, p. 56) precisó que las informaciones de Gutiérrez Flores podrían partir de un sistema de cómputo diferente, lo cual contribuiría a aclarar el panorama. Justamente, los dos visitadores de la época del virrey Enríquez llamaron la atención sobre que en los totales de la visita toledana se había incluido indebidamente: caciques principales y segundas personas y trezientos y quatro yndios de los valles de Moquegua y trezientos y quarenta y çinco de Çama y Cinchura y setenta y dos de Larecaxa que asisten en estos valles por orden del ynga para beneficiar las chácaras de maíz... yncluyeron asimismo en este número mil y doscientos y setenta y seis ausentes... (López de Zúñiga, 1581-1583, 1r). Por otra parte, los mismos visitadores señalaron que al cotejar el padrón de la visita de Gutiérrez Flores con la tasa desprendida de esta «ubo de yerro quinientos y cinquenta y quatro yndios aymaras y çiento y çinquenta y siete uros que se pussieron más en la tassa de los que contenía el padrón...» (1581-1583, 1r). Sin embargo, podemos notar que también hay diferencia entre lo que López de Zúñiga y Ramírez Zegarra afirman que había de población en la provincia de Chucuito en 1574 (16 282 aymaras y 3837 urus) basándose en el padrón, y la suma consignada por los mismos visitadores de 1574 (17 779, en realidad 17 784, sumando bien los parciales; Gutiérrez Flores & Ramírez Zegarra, 1574, 18v). El resumen general hecho en época del virrey Enríquez (1582-1583) indicó 17 779 tributarios; 13 725 aymaras, con 721 mitimaes en la costa; 4054 urus; 1644 viejos e impedidos que no pagan tributo; 16 650 mozos y muchachos de diecisiete años para abajo; 38 915 mujeres de todas las edades y estados; y «Que todas las personas que se hallaron en la dicha provincia aymaraes y huros son 74 988 personas» (Toledo en Cook, 1975, pp. 78-79). Todo ello indica la relatividad de las cifras empleadas. Al margen del proceso de las reducciones, debe buscarse razones diferentes para intentar explicar el alza general de población en el hecho de que la aplicación masiva de la mita de Potosí comenzó realmente en los tiempos que rodearon la visita toledana; en los documentos de la misma se encuentra la disposición que obliga a remitir mil cien mitayos lupacas a este asiento y se expresan, asimismo, los temores de los mallcus motivados 93

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