que ofrecen así una disminución fuerte desde el tiempo del Inca. Sin embargo, cabe anotar, como ya lo hizo Smith, que la fuerte baja entre las cifras del «tiempo del ynga» y las del momento de Garci Diez pudo estar motivada no solo por la invasión europea, sino por los turbulentos años que la precedieron, en los que los lupacas: dieron una vez al ynga para la guerra de Tomebamba donde este que declara fue con él seis mil yndios y de estos murieron en la guerra los cinco mil y todos los caciques menos dos y no volvieron más de mil yndios de los seis mil...(Diez de San Miguel, 1964, p. 106; declaración de Francisco Vilca Cutipa, mallcu de Ilave hanansaya). Hay que preguntarse, además, por las razones que pudieron motivar esta baja en la población, teniendo en cuenta el criterio aceptado en forma general respecto de una baja generalizada después del contacto con los europeos. Como la zona lupaca fue muy transitada, en los años posteriores a la invasión, por diferentes grupos de españoles, debió sufrir de múltiples maneras las consecuencias de este tránsito. Así, en los documentos de 1574 de la visita toledana, encontramos que don Felipe Chanbilla y don Martín Chata Apasa, mallcu de Pomata, dijeron que en los primeros tiempos del establecimiento europeo «les auía quemado en un galpón Hernando Piçarro y otros capitanes seiscientos y tantos yndios como lo tienen declarado en la visita...» (1574, 10v-11r). A pesar de la baja general anotada y de las tribulaciones del proceso de establecimiento europeo, podemos apreciar también que hubo un incremento general del total de la población, tanto en la visita toledana como en la que hicieron Diego López de Zúñiga y Juan Ramírez Zegarra en la época del virrey Enríquez: 1567-1568 1572-1575 1581-1583 Aimaras Urus Aimaras Urus Aimaras Urus 11 658 3782 12 899 4054 13 408 3400 Esta alza del total de la población podría ser atribuida en primer lugar al hecho de no haberse aplicado, en forma estricta, las reducciones en la región del altiplano hasta la época toledana (Gutiérrez Flores, 1970, p. 40). Al hacerse se debió contar mayor número de habitantes que en las visitas y tasas precedentes, porque la concentración de población fue escasa hasta ese momento, dada la dispersión de los lupacas en tareas pastoriles, fácilmente ocultables a la administración española inicial. Abonaría esta hipótesis la insistente afirmación en los 92
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