a Jaén de Bracamoros (AGI, Patronato 129-NI-53, citado en Busto Duthurburu, 1960, p. 87). En 1572, al momento de trabajar en la visita, era gobernador de Chucuito y tres años después, corregidor en la misma provincia. Fue nombrado visitador del Cusco y su provincia junto con frey Pedro Gutiérrez Flores (Romero, 1924, pp. 122-123). Gozó la encomienda de Cabana (Collao), otorgada por dos vidas con 1200 pesos de renta al año (Revista de Archivos y Bibliotecas Nacionales, 1, Nº 1, Lima 30-IX-1898, pp. 65-73). Casó primero con Ana Marmolejo, y después con Isabel de Guzmán y Romaní, hija del factor Bernaldino de Romaní (Busto Duthurburu, 1953). EL PROBLEMA DEMOGRÁFICO La visita de Garci Diez de San Miguel proporcionó importantes materiales demográficos comentados y sistematizados por Alejandro Lipschutz (1966), Maurizia Sacchetti (1964) y Clifford T. Smith (1970). Ahora es posible no solo completar en parte la información, sino abrir nuevamente el debate en torno al problema demográfico lupaca. Es necesario indicar, sin embargo, que las cifras carecen de la exactitud deseable, toda vez que las discrepancias son visibles entre los datos que la misma información proporciona, ya se trate de totales obtenidos por los visitadores o de cantidades parciales que son adjudicadas a cada pueblo o parcialidad. De otro lado, nos encontramos con problemas derivados de que tanto el documento de Garci Diez como los fragmentos toledanos son los informes finales, resultados de las visitas mismas, y no necesariamente los originales de los visitadores, lo cual fue anotado por Murra y Espinoza en sus comentarios al documento de Garci Diez de San Miguel (1964). No es esta la oportunidad de discutir en términos generales la despoblación de los Andes a raíz de la invasión europea. Sin embargo, la nueva documentación nos ofrece una información interesante. Hay un descenso apreciable, ya mencionado por Lipschutz (1966a, p. 241; cf. 1966b) entre las cifras dadas por los quipucamayos de Chucuito como «del tiempo del ynga» y que se encuentran incluidas en la visita de Garci Diez de San Miguel (1964, pp. 64 y ss.), y los datos recogidos por el visitador entre 1567 y 1568 (1964, pp. 204 y ss.). Los 15 778 aimaras y 4129 urus se reducen a 11 658 entre los primeros y 3782 en el caso de los segundos. Lipschutz comparó esas cifras con las proporcionadas por Vázquez de Espinoza (1948, p. 670), que arrojarían 11 622 aymaras y 3782 urus, cifras sospechosamente similares a las de Diez de San Miguel para 1567-1568, 91
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