Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

finalizó el 8 de enero del año siguiente (Lissón, 1944, II, pp. 633-634), y otro para visitar el valle de Yucay y organizar las reducciones de yanaconas que estaban encomendados en Martín García de Loyola (Rostworowski, 1970, f. 3). La visita de Yucay trajo problemas posteriores que condujeron a un largo pleito entablado por los descendientes del encomendero mencionado. Se sabe, además, por la información de servicios indicada, que visitó Paucarcolla y Hatuncolla luego de Yucay. Es una lástima que no podamos disponer actualmente de estas dos visitas que complementarían en forma por lo demás interesante los materiales lupacas. Debió continuar Gutiérrez Flores al lado de Toledo durante la visita general (Romero, 1924, pp. 123-124), pues el virrey llegó a Chucuito en noviembre de 1572, donde encontró al licenciado Recalde, a quien la Audiencia de Charcas había comisionado para visitar las doctrinas de los religiosos dominicos del área (Lissón, 1944, II, p. 642). Un mes después, en diciembre de 1572, Gutiérrez Flores visitó por orden del virrey las doctrinas dominicas de Zepita, Pomata y Yunguyu, para continuar en enero del año siguiente de 1573 con la doctrina de Juli y el repartimiento de Copacabana, terminando las Resultas de la visita secreta en Potosí el 2 de abril de 1573 (Gutiérrez Flores, 1970, Cuaderno I: 1r, 4v, 5r, 6v, 8r, 10r; cfr. también Cuaderno II). Los documentos publicados por Lissón Chávez, aparte de los textos de la visita secreta, permiten explicar las razones para la misma, puesto que había denuncias sobre los abusos de los religiosos con los pobladores. La prueba de las aseveraciones quedó contra los religiosos, y no se puede excluir aquí la nueva imagen de la administración, tan distinta a la de la generación anterior, que incluía a dominicos prominentes como Domingo de Santo Tomás y que pretendía alcanzar una mejor comprensión de lo andino en defensa de los «fueros» de la población, como diría Polo de Ondegardo (Lohmann, 1967; Murra, 1975, cap. 12). De otro lado está el testimonio del Licenciado Ramírez de Cartagena, quien opinó que los dominicos habían logrado mucho poder en la zona aunque, sin embargo, discutió también la decisión del virrey de alejar a estos religiosos de Chucuito (Los Reyes, 16-IV-1573, en Levillier, 1924, VII, pp. 176-177). El 7 de noviembre de 1572 Toledo ordenó al Provincial de la Orden de Predicadores, Fray Alonso de la Cerda, castigar a los religiosos doctrineros del área del lago; se sugirió al superior dominico que se establecieran conventos en donde vivieran los religiosos y que desde ellos se saliera a doctrinar a los pobladores; se criticó la jurisdicción temporal ejercida por 88

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