Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

los doctrineros además de la eclesiástica, ordenándose que la primera quedara a cargo de los alguaciles reales. Toledo mencionó a continuación el espinoso problema del derecho de los obispos a visitar las regiones donde había doctrinas de religiosos, derecho que las órdenes discutían y aun negaban tantas veces (Lissón, 1944, II, p. 642). Este es un largo problema que requiere de más estudio y que refleja las tensiones entre la administración pre-toledana y la que este virrey inauguró, con tan serias consecuencias para la población andina. En 1574, Gutiérrez Flores se encontraba en La Plata, donde participó en una junta convocada por el virrey junto con funcionarios de la Audiencia local, presidida por el Licenciado Quiñones; se trató entonces temas referentes a la obligación de los encomenderos de dar doctrina a los hombres andinos y debieron verse otros problemas referentes a la belicosa zona de frontera con los chiriguanos. Se incorporaron a la reunión los superiores de diversas órdenes religiosas, entre ellos el cronista fray Reginaldo de Lizárraga, el Arcediano Alvarado y el Deán Urquiza, cabeza del obispado, entonces en situación de sede vacante (Vargas Ugarte, 1949, pp. 217, 272). Posteriormente, luego de participar en los problemas originados por la guerra con los chiriguanos, y terminada la visita general, el virrey lo nombró visitador de la Universidad de San Marcos de Lima, donde se graduó de doctor y ocupó el rectorado a partir de 1580. En 1583 integró el equipo de juristas que asesoró al Concilio Provincial de Lima (Eguiguren, 1940; Vargas Ugarte, 1951, I, p. 321). Volvió después a España, donde ocupó cargos importantes en el Consejo de Indias y fue Presidente de la Casa de Contratación de Sevilla desde 1593. Murió en 1598 (Eguiguren, 1940, I, p. 148; 1951, I, p. 491). Hay varios homónimos que han sido confundidos con el visitador, como lo hizo Mendiburu, quien reunió en una sola persona las características de nuestro personaje, del inquisidor Pedro Ordóñez Flores, y de Juan Gutiérrez Flores, quien también fue funcionario del Santo Oficio (Mendiburu, 1880, IV, p. 217). Pedro Ordóñez Flores, a quien Medina llamó también Antonio, llegó a Lima como Inquisidor el 4 de febrero de 1594, simultáneamente con el regreso del visitador de Chucuito a España. Reemplazó en el tribunal de la Inquisición al doctor Juan Ruiz del Prado, de lo cual dejan constancia fray Buenaventura de Salinas y el Padre Cobo, aunque lo confunden y llaman Gutiérrez Flores (Salinas, 1957, p. 146; Cobo, II, p. xviii; 1964, 89

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