Los hombres encargados de realizar la visita toledana en el área Lupaca fueron Frey Pedro Gutiérrez Flores, caballero de Alcántara, y Juan Ramírez Zegarra, vecino de Arequipa, vinculado durante muchos años a la región del altiplano y que fue gobernador de la provincia de Chucuito en esos tiempos, según información de Caravantes (1965, I, pp. 258-259). Es conveniente identificar a los ejecutores de la visita administrativa de Toledo, desde que por lo menos Gutiérrez Flores, quien iniciara con ella una exitosa carrera administrativa, ha sido confundido con otros personajes de nombre igual o similar, que actuaron en Lima y en otros lugares del virreinato por los mismos años. Pedro Gutiérrez Flores nació en Brozas, villa de Extremadura, aproximadamente en 1538. Sus padres fueron Francisco Gutiérrez Flores y Francisca Ordóñez, aunque hay informaciones de terceros que los llaman Francisco Gutiérrez Ximénez y Francisca de Carriedo (Mendiburu, 1880, IV, p. 217). Según propia información, el visitador tomó el hábito de Alcántara en 1553, y luego hizo estudios en el colegio de su orden en Salamanca logrando el grado de Licenciado. Vino al Perú acompañando a Toledo en 1569 (Eguiguren, 1940, p. 147; 1951, pp. LXXIII, 484), habiendo obtenido para su viaje concesiones de la corona que incluyeron exoneración de impuestos y autorización para traer armas y criados (Eguiguren, 1940, p. 149; Real Cédula de 15 de enero de 1569). Parece haber servido a Toledo inicialmente como consejero en asuntos del Real Patronato, en la selección de personas eclesiásticas para las doctrinas y otros cargos religiosos. Según los comentarios recogidos en una de las informaciones de servicios que hizo, parece haberse desempeñado con aprobación general en estos cargos (Archivo General de Indias [AGI], Lima 206). Posteriormente, debió iniciar con el virrey la visita general del territorio. En 1571 se encontraba ya en la zona del Cusco y se le atribuyó la redacción de la Carta acerca del legítimo dominio de los reyes sobre el Perú, señorío del que carecen los Incas, y justificación que hay para labrar las minas de oro y plata, muy necesario para lo espiritual y temporal de estos reinos (Yucay, 16-III-1571; Chinèse, 1970), aunque esta atribución sea tan discutible como la que se hizo a Polo de Ondegardo y aun a Sarmiento de Gamboa (Vargas Ugarte, 1949, p. 123; Porras, 1962, p. 269; Araníbar, 1963, p. 125; Bataillon, 1966, pp. 273 y ss.). En el mismo año de 1571 recibió dos nombramientos importantes, fechados ambos en el Cusco el 30 de julio: uno de ellos para visitar el Cabildo Eclesiástico del Cusco, tarea que debió ejecutar intermitentemente y que 87
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