Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

los posibles repartos de ganado del Inca fueron el más alto nivel de la «generosidad institucionalizada». Los lupacas, en realidad los grupos lacustres, pueden haber desarrollado aquí una capacidad de adecuarse a la imposición de estructuras estatales, que bien pudo ayudarlos a sobrellevar mejor que otros (al menos al comienzo) la invasión española. Un caso diferente a considerar puede ser el Chimor; es conocido el desarrollo agrícola, urbano e hidráulico alcanzado allí, hasta el punto que pudo competir con los lugares «más desarrollados» de los Andes. Sin embargo, el Tahuantinsuyo parece haberse comportado en la región de una manera bastante más drástica; se ha hecho hincapié desde hace tiempo en la rápida despoblación del área constatada después de la invasión europea pero quizás iniciada antes de esta; se ha sugerido también que poco tiempo después de la llegada de los españoles, algunos de los más importantes canales dejaron de funcionar. Las crónicas clásicas en general, y los testimonios más limitados al área, en particular, llamaron la atención sobre la violencia del conflicto entre el Tahuantinsuyo y el Chimor. Rowe (1979) ha reseñado el proceso e indicado las fuentes principales67. Una vez dominado el Chimor por el Tahuantinsuyo, se aprecia la aplicación del ejercicio del nuevo poder en la presencia de múltiples mitmaccuna especializados (orfebres) en muchos y diferentes lugares de los Andes (Zárate, 1944, pp. 26-27; Rostworowski, 1962, p. 158; 1976, p. 1087; Crespo, 1977) 68 . ¿Cuál sería el nivel del consentimiento aquí? Evidentemente no se trata, como en el caso de los lupacas, de una situación de «consentimiento activo», que favoreció mucho la redistribución que el estado ejercía en la zona del lago. No encontramos evidencia de algo similar en el Chimor. Casi al mismo tiempo que Garci Diez de San Miguel visitaba Chucuito, recorría las tierras del Chimor Gregorio González de Cuenca (1566), aunque no proporcionó la información que el primero sobre las relaciones entre la región visitada y el Tahuantinsuyo. Tampoco una visita anterior (Gama, 1975) ni otra posterior (Roldán, 1977) dejaron testimonios a este respecto. ¿Quizás la rápida baja demográfica disminuyó los intereses administrativos del siglo XVI español? Valdría la pena revisar cuidadosamente lo ocurrido en otro orden de cosas, pues otro tipo de documentos como los judiciales se refieren a esta situación y a la herencia de los curacas, y nos dejan testimonios del recuerdo e información sobre tiempos anteriores a la invasión española: Pero ello nos lleva otra vez al 80

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