Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

cabría preguntar ¿cómo, si fueron puestos por el Inca, no fueron retirados restituidos (o no se restituyeron ellos) a su lugar de origen, a fin de que se hicieran tributarios legales, siendo menester recordar aquí que lo eran los originarios?, ¿qué los hizo permanecer en Sipe Sipe hasta después de Toledo y de las reducciones en la región?, ¿hasta cuándo permanecieron?; no puede dejarse de lado estas posibilidades. Lo último permite recordar uno de los más serios problemas de la información proporcionada por la documentación en general, y es que como los españoles (los preguntantes) en las informaciones realizadas, insistían en el «tiempo del Ynga», ello pudo fácilmente haber motivado — al nivel de la traducción, por cierto— una confusión apreciable: las relaciones interétnicas quedaban para siempre confinadas en el mismo plano informativo temporal del estado cusqueño, situación esta que se originaba en la identificación entre el pasado y el «tiempo del ynga»59. Esta condición de la información origina una incertidumbre que aparentemente solo puede ser solucionada a través de evidencias no solo provenientes de las crónicas clásicas, sino de documentación judicial o notarial, referida concretamente a los problemas de los curacazgos, en la cual aparecen casos en que la ubicación de la gente en un lugar, una «isla» o una colonia periférica, como es el caso de Cochabamba y tantas más, no sea producto de la actividad gerencial del estado, sino de la administración étnica o aún del ayllu, en cuanto sea definible. Murra ha precisado (1975, cap. 3) a este respecto el manejo de las «islas» o colonias lupacas de Chucuito o de los Chupaychus de Huánuco 60 , queda por delimitar cuántas escalas o niveles de manejo eran posibles, a nivel del ayllu, la «parcialidad», la etnia, el Tahuantinsuyo, y será necesario ver cómo se comporta cada una de ellas después de la invasión española. También puede verse como estos grupos mantuvieron el control de sus respectivas colonias después de la desaparición del Tahuantinsuyo, los ejemplos mencionados anteriormente son buenos testimonios de ello, pues las reclamaciones, resueltas favorablemente o no, son una forma de manifestar y mantener el derecho61; al menos, este mantenimiento fue efectivo mientras la corona española no fue capaz de imponer definitivamente el sistema de reducciones (véase más adelante el capítulo 3), y no sabemos bien cómo se ejerció o se mantuvo después, por ello se requiere una vez más ampliar nuestra información y nuestra discusión en torno a las reducciones y sus consecuencias. Interesaría también a este 74

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx