Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

tierras e después pretender tener derechos a las chácaras o suyos que sembrauan para el ynga... e ansí gouernando estos rreynos el Marqués de Cañete, se trató esta materia, y hallando verdadera esta ynformaçión que yo le hiçe...se hizo desta manera: que a la prouincia de Chucuyto se le volvieron los yndios y las tierras que tenyan en la costa en tiempo del ynga donde cogían sus comidas, y a Juan de Sanjuan, vecino de Ariquipa, en quien estauan encomendados, se le dieron otros que vacaron en aquella ciudad, y ansí quedó aquella prouincia rremediada; e lo mismo se avía de haçer en todas las demás si fuera posible» (1916, pp. 79-81, repetido en 1979, pp. 72-73). Esta situación podría ser anterior a la anotación del Licenciado Polo, desde que en la «Renta que repartió el Presidente (Gasca) entre los que le ayudaron a pacificar el Perú» (1549) está precisado: «A los Yndios de Chucuito [darles, devolverles] los mitimaes que tenía San Juan que fueron de los dichos Yndios» (Loredo, 1958, p. 359) 56 ; de otro lado la «primera visita» a que se refiere Polo de Ondegardo no puede ser la ordenada aún en vida de Pizarro (1540), sino que debe referirse a la de 1549 y a los repartos de Pedro de la Gasca; de hecho, la información tiene que ver con las primeras cédulas de encomienda, entre Pizarro y Gasca. Si a la información de Gasca es clara, es posible que Polo de Ondegardo confundiera el caso con otro similar, ocurrido efectivamente en 1557, durante el gobierno de D. Andrés Hurtado de Mendoza, cuando a solicitud de los mismos curacas de Chucuito se les devolvió los pueblos de: Auca, con el principal nombrado Aura con cincuenta indios naturales del cacique Cariapasa, y otro pueblo que se dice incchenchura 57 con un principal que se dice Canche natural del cacique Cariapasa con noventa y quatro yndios con los demás que hubieren multiplicado, que son naturales del dicho repartimiento y están encomendados en Lucas Martínez Vegazo (Barriga, 1939-1955, III, pp. 299, 300; Los Reyes, 20-II-1557). Estos habían sido entregados a Lucas Martínez por Francisco Pizarro en 1549 (p. 18). A esto hay que añadir que la vinculación de las zonas costeras con la provincia colonial de Chucuito se mantuvo, como indican continuamente los protocolos notariales de Moquegua, por ejemplo, cuando menos hasta avanzado el siglo XVII; en 1661, el Conde de Alba de Liste dio una nueva provisión en la cual seguía considerando como «mitimaes» de Chucuito a los habitantes de Sama vinculados a esta provincia; indicó que pagaran hasta el 87% de la tasa o parte de esta que era impuesta en maíz (155 fanegas), para «la comunidad de la dicha 72

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