Mujica, 1974; Trimborn, 1975); el mismo Murra ha sugerido que en el caso de su propuesta (específicamente en la información de Diez de San Miguel sobre los Lupacas) las relaciones entre los grupos que convivían en una colonia marginal serían muy fácilmente consecuencia de un equilibrio conflictivo, si no propenso al conflicto 55 . Sin embargo de todo esto, y a propósito de la presencia del Tahuantinsuyo, parecería evidente que no todas las relaciones entre etnías diferentes fueron regidas por este patrón estatal, valdría la pena recordar algunos casos: 1. «Quando don Francisco Pizarro llegó al Cusco vino (al pueblo de Moho, en la actual provincia de Huancané, Puno) un cacique principal de la provincia de Chucuito que se llama Care ya muy viejo y gouernador desta provincia y llegó al pueblo de Millirea y les dijo a los yndios mitimaes que allí estauan: hermanos ya no es tiempo del ynga agora y os podéis boluer a vuestra tierra cada uno y assí saue este testigo que se fueron muchos que no quedaron hasta treinta dellos no más y que después se fueron los que quedaron...» (Archivo Nacional de Bolivia, EC-1611, Nº 2, ff. 33v-34r). Este caso, como otros, es claro indicio de que se trataba de gente regida por patrones estatales de migración, es decir que eran mitmaccunas del Inca (cf. Regalado, 1975). Otros no eran puestos por aquel, como es el caso de los hombres de Chucuito que trabajaban en las colonias costeras de Sama, Moquegua o Inchura, por ejemplo, y que permanecieron allí hasta el tiempo de las modificaciones producidas por las sucesivas encomiendas y aun por las reducciones toledanas que limitaban el movimiento (el acceso a recursos) a distancias mayores. Esta gente reclamó años después contra la marginalidad a que estaban condenados; visiblemente, el primer reclamo de un caso de estos fue el de los mismos habitantes de Chucuito, quienes solicitaron se les devolvieran los pobladores que se hallaban en Sama, Inchura y Moquegua (es decir, que se les permitiera restablecer — mantener— la vinculación y el acceso a recursos de estas tierras bajas), como indicó Polo de Ondegardo, configurando, así, un caso diferente: 2. «...al tiempo que la primera vez se visitó la tierra para repartirla, estos yndios que se hallaron en algunos valles, como está hecha rrelación, que estaban puestos para el efecto susodicho, contáronlos e rrepartiéronlos con los del mismo valle, de manera que los sacaron de la subjeción de los principales, e los repartieron sin ellos e les dieron diferentes encomenderos. No trato yo aquí si se pudiera hazer mejor de otra manera de la que se hiço, porque está ya hecho e no tiene rremedio; pero la duda es agora que acaeçe los caçiques destos yndios llevárselos a sus 71
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