«defensores del sol» frente a la permanencia del Inca en Tumipampa, que dañaba la situación preeminente del Cusco. Por todo ello, Tumipampa adquirió un papel singular en el conjunto de núcleos administrativos del Tahuantinsuyo, evidenciando una vez más su situación al convertirse en el foco de la crisis más importante que sacudió al estado cusqueño al final de su existencia. Su lejanía del Cusco justificaba además la presencia de un conjunto burocrático y militar con mucha mayor autoridad que los otros similares. El experimento ya estaba en crisis cuando llegaron los españoles e interrumpieron el proceso. HISTORIA DE LAS CONQUISTAS DEL TAHUANTINSUYO O EL RELATO DE UN RITUAL DE CONQUISTA Pero si la expansión del Tahuantinsuyo pudo tomar distintos modelos de colonización como los mencionados, es menester recordar que todavía no se posee una secuencia orgánica de la conquista del territorio andino por el estado cusqueño, y que la información que al respecto proporcionan las crónicas no por valiosa es menos discutible. Generalmente se ha tenido en cuenta una versión originada en las obras de los siglos XVI y XVII que ha tendido a la presentación de una secuencia histórica de las conquistas incaicas. Han sido visibles, sin embargo, las contradicciones que la misma información de los cronistas producía sobre las conquistas y que se mencionaron anteriormente. Es menester buscar, entonces, un camino distinto para intentar entenderlas. Si partimos de la base que los cronistas recogieron versiones orales y que estas no estaban originariamente regidas por categorías históricas, será útil tratar de encontrar, de una parte, los elementos originales y ejemplares (o arquetípicos) de las mismas, e inclinar la investigación hacia la búsqueda de un contexto ritual en el cual se relataban las conquistas en determinadas fiestas cusqueñas. Tal vez allí podamos llegar a una conclusión y formular una hipótesis que espere los resultados de una arqueología detenida y programada de la expansión del Tahuantinsuyo. Los mitos de origen cusqueños proporcionan un modelo de distribución espacial acorde con la información general de los cronistas: el mundo está dividido en dos partes, que son subdivisibles en otras dos. Tenemos así un primer esquema que corresponde a la idea general de las sociedades dualistas, corroborado en términos de microsistemas por la investigación etnográfica que partió de la existencia de las comunidades andinas originadas en las reducciones toledanas (Arguedas, 1964, 1968; Palomino, 63
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