podrían ser similares a los recursos obtenidos en Huánuco) dedicando a ello la energía humana requerida por el estado a los grupos étnicos y sirviendo como centro de redistribución de excedentes, relacionada sin duda con terrazas de cultivo y caminos incaicos. Bonavia y Ravines llamaron la atención sobre la presencia de grupos múltiples (multiétnicos) colonizadores, así como sobre la novedad del cultivo del maíz en la región, asociable directamente al Tahuantinsuyo (1968, p. 157). Pero no puede dejarse de lado tampoco la posibilidad de la utilización del centro como reducto militar desde que, por una parte, la colonización de la región por el Tahuantinsuyo es muy tardía y, por la otra, se requiere saber más en torno a su real ubicación en una región de frontera inestable con pobladores de la selva (Espinoza, 1967b). Finalmente, ya en la región del «reino de Quito», como la llamaron los cronistas 49 , se encuentra Tumipampa, que desde los escritos del siglo XVI hasta los modernos estudios arqueológicos evidencia su importancia excepcional. Las mismas crónicas relatan su fundación por el Tahuantinsuyo como algo notable que rompía patrones establecidos (pero que debían ser normales en los demás centros administrativos tratados como «otros Cuscos»); de los detalles de su fundación se desprende, más que de ningún otro caso entre los centros urbanos administrativos, su carácter de «nuevo Cusco», lo cual alcanza ribetes extraordinarios cuando Huayna Cápac se instaló allí y organizó una fuerte burocracia, trasladada inicialmente desde el Cusco, pero que adquirió progresivamente caracteres locales y competitivos (Pease, 1972, caps. 1 y 2). Esta calidad de centro administrativo y de almacenaje, aparte de religioso de la mayor importancia, tuvo sin duda que ver con el hecho que en la región se producía maíz de alta calidad y con la cercanía a zonas productoras de coca hacia el este de los Andes. Pero debemos considerar, además, que aquí se presenta una situación similar a la mencionada al hablar de Chachapoyas, y es que Tumipampa se encuentra en un área en proceso de colonización y cercana a conflictivas fronteras ubicables más al norte; por ello, Tumipampa ha debido ser también un reducto militar importante, un centro desde el cual los últimos incas libraban sus campañas de conquista hacia el norte. Justamente, una de las situaciones importantes que se desprende de los conflictos previos a la guerra entre el Cusco y Tumipampa, es la rebelión de los orejones del ejército de Huayna Cápac, mencionada por Sarmiento de Gamboa (1947, p. 244; ver también Murúa, 1962, I, p. 91 y Pease, 1972, pp. 55 y ss..), donde estos se proclamaron 62
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