trasladados a la documentación de las visitas del siglo XVI, y cuyas técnicas de manejo continuaron empleándose aún después de la invasión española. Terminadas las llamadas guerras civiles de los conquistadores, los lupacas fueron capaces de entregar a los recaudadores de impuestos de la corona una detallada información sobre las cantidades exactas que habían proporcionado, en diversas especies, a los recaudadores españoles a partir de 1539. Esta relación fue motivada por la pérdida de los libros de cuentas que los mencionados funcionarios habían llevado, y que desaparecieron real o figuradamente durante las mencionadas contiendas. Además, hay que tener en cuenta que la visita de 1567 (que no constituye toda la información recaudada por Garci Diez de San Miguel, sino un procesamiento final del conjunto, hecho con fines administrativos) incluye también información estadística, de la misma manera que otros documentos sobre los lupacas 47 . La presión del Tahuantinsuyo no parece haberse ejercido, entonces, en la mencionada región del norte de los territorios del altiplano y del Cusco, sino a través y hasta la capacidad de entregar mano de obra a disposición del estado. Al margen de la línea imaginaria que une a Chincha con Huánuco, pasando por Jauja y Pumpu, en las orillas del lago de Junín, hay otros puntos que atraen la atención. Se trata de Pachacámac en la costa, con un centro urbano que ha sido entendido hasta hoy casi exclusivamente como un área ceremonial y cuya función en un contexto diverso se nos escapa. Instalado en una región que parece mantener las características económicas de la anterior, podría ser provisionalmente incluido en el mismo modelo de colonización. La idea general es que los centros construidos para la administración estatal y concentraciones de mano de obra destinada a trabajos específicos, se encuentran construidos a lo largo del camino incaico, formando escalones de redistribución, al lado de los tambos. Más al norte se encuentra Cajamarca, cuya importancia como centro administrativo y redistributivo —vinculado sin duda al Chimor desde mucho antes— se acrecienta por el hecho de presentar nuevamente una riqueza ganadera, si bien no parece ser tan densa como la de Chucuito; ya Cieza de León había llamado la atención sobre que era región de buenos pastos y abundante ganado (1967, pp. 273 y ss.), y donde, además, se producía bastante maíz. Sin embargo, hay que añadir que durante la colonia esta región, que incluía otros centros administrativos menos importantes como Huamachuco, proveía ropa de camélidos a través de los 59
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