Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

limitado (centrado, controlado) por los núcleos urbanos indicados hacia el norte y hacia el mar. En esta región, situada al norte de los reinos lacustres y del Cusco, que incluía territorios dominados anteriormente por Huari y los Chancas después, no parece haber ningún recurso notable ni excedente de producción especializado en manos de un poder centralizado, al momento de la expansión del Tahuantinsuyo. Las Relaciones geográficas insisten en la aridez de la región, si bien reconocen al mismo tiempo que las posibilidades de autoabastecimiento eran buenas Hay en esta prouincia de las semillas de la tierra: maíz, papas, ocas, hollucos, altramuces (tarhui), camotes, yucas. Hay en esta prouincia ganado de la tierra... de los cuales se saca la lana de que se visten estos naturales: y estos carneros son domésticos, que les sirven de llevar las cargas, y demás desto, la carne dellos comen los yndios y es de buen sabor... (Carbajal, 1965, p. 206). Y lo propio comen ahora que antiguamente que es maíz, papas y ocas y frisoles y altramuces y carneros de la tierra y de la de Castilla, y ansí mesmo comen muchas yerbas, que ellos llaman yuyos, cocidas y crudas; y así mesmo comen las ovas de los ríos cocidas con ají... (Monzón, 1965, p. 232). Hay una excepción, en términos de la comprobación de un recurso específico para la región de Chincha, el mullu, que ha adquirido un relieve especial después de los estudios de los últimos años. El mullu (spondylus) era traído desde la península de Santa Elena, en el Ecuador actual. Tenía una importancia particular por su extendido uso ritual, era una de las más importantes ofrendas y los dioses de alimentaban de él (Murra, 1975, cap. 10; Rostworowski, 1970b). Pero no solo los hombres de Chincha estaban relacionados con el movimiento del mullu, como afirma Rostworowski, desde tierras tan lejanas. También la gente de Atico y Caravelí, al norte de Arequipa, se movía hasta Santa Elena («los Guancavilcas») para buscar el mullu: «e que de los guancavilcas le traían unas conchas coloradas que llaman mollo y dellas hacían bultos de yndios y yndias entretallados y chaquiras y para esto tenían cinquenta yndios ordinariamente en el Cusco para labrar esta obra» (Carbajal & Rodríguez, 1977). Si bien el mullu sería un recurso excepcionalmente valioso, desde el momento en que era objeto de una muy amplia demanda por parte de la población y, en tanto que tal, instrumento de alto valor redistributivo en manos del poder, no podríamos estar seguros de si su sola presencia permitiría caracterizar un modo específico de colonización incaica en la región. De todas maneras, en los dos casos que tenemos específicamente 56

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