encontramos también colcas o depósitos, como es común en los núcleos administrativos del Tahuantinsuyo. Pero ¿hasta dónde es esta región un nuevo modelo de colonización? Tal vez pueda identificarse la zona alta con lo ya dicho para las riberas del lago Titicaca, y las regiones fronterizas de la selva chiriguana con la zona norteña de Chachapoyas, donde predominaba un régimen militar al lado de colonias de mitmaccunas mencionadas por las crónicas y por la documentación administrativa, y sin excluir un régimen redistributivo no estudiado suficientemente aún. Distinta debió de ser la situación de las fronteras de Tucumán y Chile. Sobre las últimas, las crónicas son explícitas al insistir en la vida conflictiva que las presidía. La siguiente expansión del Tahuantinsuyo, luego de ocupar los alrededores del lago, fue hacia el mar y hacia el norte según las crónicas. Ellas nos explican cómo fue posible llegar en sucesivas expediciones hasta la costa central del Perú actual y, por la sierra, hasta el valle del Mantaro 43 . Encontraríamos, de esta manera, una segunda y amplia región distinta del altiplano, en la cual parecería no haber ningún atractivo notable para el estado cusqueño en expansión. Al menos no habría ninguno tan específico y generalizado como los rebaños y la ropa de los «reinos» lacustres. Desde el mar, más al norte de las colonias lupacas, hasta la región de Chincha y Pisco, hallamos un conjunto de núcleos urbanos (Chincha, Tambo Colorado, Tambo de Mora) que parecen constituir importantes centros administrativos que sirvieron sin duda para el control del área durante el Tahuantinsuyo; esto es más claro en el caso del último sitio mencionado (Menzel, 1969; Rowe, 1970). Hacia las tierras altas se encuentra Vilcas Guaman, construida aparentemente y en su integridad dentro de los esquemas urbanos del Cusco, y que sin duda cumplía alguna función similar. Cieza de León llamó la atención en la década de 1550 sobre que «dicen los naturales que fue el medio del señorío y reino de los ingas; porque desde Quito a Bilcas afirman que hay tanto como de Bilcas a Chile» (1945, p. 236; véase Lumbreras, 1974b, pp. 223 y ss.). La zona era reconocida como importante «porque era ciudad y frontera donde [los incas] tenían treinta mil indios de guarnición…» (Carbajal, 1965, p. 205). Si pensamos que Jauja y Huánuco Pampa constituyeron también centros urbanos administrativos, con grandes depósitos de naturaleza diversa44, podríamos delinear una segunda región con otro modelo de colonización cusqueña, diferente al experimentado en la zona del lago, el cual estaría 55
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