Gamboa no eran nada más que colonias o «islas» ubicadas en pisos ecológicos compartidos eventualmente por los tres «reinos» lacustres? Curiosamente los cusqueños parecen no haber alterado en nada las relaciones de poder y producción en el área de los Lupacas, salvo la imposición de un control económico sobre el único recurso producido en gran escala al margen de la alimentación: la ropa y los rebaños que la hacían posible. A nivel de la producción agraria, parece no haber habido una interferencia equivalente por parte del Tahuantinsuyo. Solamente es posible constatar la presencia de algún enclave de población cusqueña (organizado por el Cusco) como el que hubo en Copacabana 40 , y también la presencia de aislados grupos de mitmaccunas que formaban una colonia más, junto a las que los Lupacas y otros pueblos del área lacustre mantenían en las zonas marginales del mar o de la región de yungas situada al este del altiplano. La riqueza del área lupaca estaba configurada así por la complementariedad de los recursos básicos del altiplano (rebaños + tubérculos) con aquellos obtenidos en las zonas controladas por dicho grupo étnico en las regiones indicadas. Al no alterar las relaciones de producción establecidas en el área dominada por los lupacas, el Tahuantinsuyo usufructuó fundamentalmente un cuantioso recurso textil, logrado por la mano de obra que constituía la mayor contribución (¿la única?) de los lupacas al estado cusqueño, y que estaba destinada básicamente a esta tarea fabril y al cuidado de los rebaños estatales o de la «iglesia» cusqueña y solar (Murra, 1975, p. 130, por ejemplo). Esto no excluyó, sin embargo, a los lupacas de contribuir también con energía humana a otros menesteres que el estado cusqueño precisaba. Su presencia en la constitución de los ejércitos que pelearon en los últimos momentos del predominio estatal así lo demuestra 41 . La ropa originada de este modo sirvió sin duda al estado cusqueño para proveer otras regiones conquistadas después, con un bien de alto aprecio; es importante recalcar aquí que el uso del tejido de lana se extendió al mismo tiempo que la expansión incaica (Murra, 1975, p. 148). Cuando llegaron los españoles hallaron en muchas partes enormes depósitos, llenos de ropa de diferentes clases, y las crónicas dan testimonio de la desconcertada curiosidad que produjeron estos volúmenes de ropa en los españoles, aún años después de la invasión. Extendidos por todo el territorio, los depósitos de ropa permitían al Tahuantinsuyo alimentar su sistema de redistribución, y cubrir con él la provisión de otros bienes 53
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