Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

(yungas) bolivianas (Larecaja, Capinota, Chicanoma). En estas colonias o «islas» ecológicas, los Lupacas podían obtener recursos inexistentes en las tierras altas, maíz, guano, coca, madera, ají, etcétera. Murra ha descrito con detalle la forma en que funcionaron estas colonias, habitadas por gente de la altura, enviada por los señores étnicos (mallcu) lupacas, la cual mantenía probablemente sus derechos comunales en su núcleo originario en el altiplano (1964, p. 429; 1972, p. 443; 1975, p. 79). Pero no es único este casi increíble acceso a recursos agrarios ubicados en zonas tan lejanas como cuarenta y cincuenta días entre la ida y la vuelta, a pie, ya que el recurso más notable de los Lupacas fue sin duda el ganado, importante en la zona hasta el punto en que era «pobre» (huaccha) aquél que no lo tenía (Diez de San Miguel, 1964, p. 210; Murra, 1975, p. 125). Los grupos familiares eran propietarios de parte de los camélidos, parte de ellos pertenecía a la comunidad, una más al mallcu, y dos últimos sectores fueron adjudicados después de la invasión cusqueña al Inca y al culto solar. Es seguro que antes del Tahuantinsuyo, los Lupacas dedicaron ciertas tierras y cierto ganado a usos rituales. No sabemos si los mismos fueron o no incorporados a los que dedicó el Tahuantinsuyo al culto oficial. La existencia de enormes cantidades de camélidos hizo posible la existencia de una gran productividad textil, demostrada aún después de 1532 por el volumen de ropa que integraba la tasa impuesta por los españoles a la provincia de Chucuito, y que durante tantos años abasteció mercados tan importantes como Potosí 39 . Hemos de tener en cuenta que el modelo planteado aquí para la expansión del Tahuantinsuyo en el área lupaca, asume de alguna manera al resto de los reinos del altiplano que rodea al lago Titicaca. Más arriba anotamos cómo un cronista (Sarmiento de Gamboa) precisaba que el mallcu de Hatuncolla dominaba un área que presuntamente se iniciaba a veinte leguas del Cusco hacia el sur, hasta los Chichas (al sur del altiplano boliviano), y hacia la costa del Pacífico sus dominios alcanzaban el íntegro de Arequipa y la costa de Atacama. Solo la arqueología podrá proporcionar una evidencia clara en favor o en contra de esta posibilidad. Pero, ¿hasta dónde fue el «reino» Lupaca una unidad autosuficiente al momento de la invasión de los cusqueños?, ¿qué relaciones tenía hasta ese momento con los otros grupos étnicos del área del lago?, ¿puede hablarse finalmente de una dominación de Hatuncolla sobre los otros grupos lacustres, o es que justamente los «dominios» de que habla Sarmiento de 52

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