Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

o más bien una más rápida sujeción de este último. Aquí encontramos una situación interesante, mencionada por Cieza de León, quien nos informa de la rivalidad existente entre Cari, mallcu Lupaca, y Zapana, su equivalente en Hatuncolla, y que fue resuelta gracias al respaldo que Huiracocha Inca otorgó a los Lupacas (1967, pp. 138-141); se anuncia aquí una alianza que debió hacer posible el predominio de los Lupacas en el área del lago, así como la situación preeminente que obtuvieron durante el Tahuantinsuyo, evidenciada en las relaciones de los informantes de Garci Diez de San Miguel, quienes mencionaron que «su abuelo de don Martín Cari que se llama Apo Cari ... era gran señor como segunda persona del ynga...» (1964, p. 107). En todo caso, este es un problema que solo podrá discutirse a plenitud cuando se disponga de documentación para Hatuncolla, similar a la visita de Diez de San Miguel a los Lupacas, o cuando estemos en posesión de mejor evidencia arqueológica de la que actualmente se dispone37. Las crónicas mencionan únicamente la importancia de los reinos de la región, y esto es debido en lo fundamental a que su tema principal fue exaltar la gesta del Cusco, siguiendo una vieja tradición entonces vigente en la historiografía europea. Sin embargo, otras fuentes nos dan una minuciosa información sobre la población que habitó en estas áreas lacustres, como es el caso de la mencionada visita de Diez de San Miguel a Chucuito, gracias a la cual estamos en condiciones de saber mucho más sobre la forma de vida, economía y organización de este grupo étnico, sobre el cual elaboró Murra su hipótesis del control vertical de un máximo de pisos ecológicos38, tan sugerente por los alcances que tiene en los Andes; sin embargo, es preciso insistir sobre la urgencia de buscar informaciones documentales sobre los otros «reinos» lacustres. La organización económica de los Lupacas partía del principio que en las tierras de su hábitat (en torno a los 4000 msnm) solo es posible una agricultura de tubérculos, quinua, cañigua, etcétera, no así una que incluyera otros bienes agrarios tan estimados en los Andes, como el maíz y la coca, que se producen en tierras más bajas y calientes, y que cuentan con mayor abundancia de agua. Por ello los Lupacas, cuya zona originaria abarcaba la ribera suroeste del lago, desde Chucuito hasta el Desaguadero, mantenían colonias agrícolas en la costa (Sama, Moquegua, Inchura, y otras en el actual departamento de Arequipa, por el norte, y hasta Tarapacá por el sur), y también hacia el este de los Andes, hacia las tierras bajas 51

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