Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

La nueva escala del sistema redistributivo, ahora estatal, suponía la capacidad del estado de manejar grandes conjuntos de mano de obra, aplicándolos a la producción de bienes agrícolas y ganaderos, así como también a la fabricación de objetos específicos (ropa, cerámica). Las visitas de Huánuco, en 1549 por ejemplo, han evidenciado la forma en que un grupo étnico reducido podía entregar al Tahuantinsuyo una alta proporción de su mano de obra adulta, que el estado empleaba en la construcción, el almacenamiento y el transporte, además de la producción agraria y de otros recursos (Mori & Malpartida, 1956, pp. 305-307). Lo que sucede en general, y no solo en el área lacustre, es que el Tahuantinsuyo prefirió extenderse por aquellas zonas en las cuales ya existía un determinado desarrollo productivo. Si el estado cusqueño parece extenderse ocupando (venciendo, negociando) las zonas dominadas por grupos étnicos que habían alcanzado un cierto nivel de organización social y de sistematización del acceso a los recursos, vemos también que limitó su crecimiento —o lo eliminó del todo— en aquellas otras regiones que no habían alcanzado una situación que hiciera posible la obtención de aquellos recursos valorados por la gente andina, o que no tenían una determinada dimensión demográfica. ¿Serían estas razones plausibles para considerar la no expansión del Tahuantinsuyo por la región mapuche, o la suspensión de las conquistas al norte de Tumipampa? El caso adicional de la región ocupada por los Chiriguanos hace pensar en que el problema es confuso en las regiones conflictivas, donde había poblaciones marginales que presionaban las fronteras del Tahuantinsuyo. Por otro lado, no puede afirmarse la existencia de un único modelo de colonización cusqueña en el amplio territorio que llegó a dominar el Tahuantinsuyo. Tampoco es cierto que el estado incaico se expandió solo por aquellas zonas que tenían un alto grado de desarrollo político al momento de su conquista por el Cusco. La diferencia visible entre una zona como la controlada por los reinos lacustres (Lupacas, Hatuncollas, Pacajes) y un curacazgo como el de Huánuco, que regentaba un área mucho más restringida, ha sido evidenciada por Murra (1975, cap. 3). Sin embargo, y de acuerdo con las informaciones de Garci Diez de San Miguel y de Íñigo Ortiz de Zúñiga, visitadores de dichas dos regiones en 15671568 y 1562, respectivamente, parece proporcionalmente menor la presión del Tahuantinsuyo sobre los Lupacas del lago que sobre los Chupaychus, Yaros y Yachas de Huánuco, donde la proporción de mitmaccunas fue visiblemente mayor, así como también es más evidente, al estado actual de 49

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