Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

que este propiciaba, obtenible inicialmente en las cercanías del Cusco, antes de su expansión 34 . Debemos tener en cuenta que antes de iniciarse la expansión estatal del Tahuantinsuyo, el Cusco debió lograr un determinado grado de desarrollo urbano, aún no precisado totalmente por los arqueólogos. Debe considerarse también el hecho de que el Cusco estaba en una situación privilegiada para obtener un excedente de recursos agrarios de «alto valor» social (maíz, coca) aparte de un autoabastecimiento de aquellos otros elementos empleados en la subsistencia (tubérculos, ganado). El maíz era obtenido, como ya se dijo, en el valle del Urubamba, que las crónicas registran como una de las primeras zonas a las cuales se extendió el dominio del naciente Tahuantinsuyo 35 . Es visible que el rápido desarrollo urbano del Cusco fue favorecido por la relativa facilidad con que se pudo obtener los mencionados recursos suntuarios, y redistribuibles entre la población gracias, por cierto, a la fertilidad maicera del valle aludido y a la cercanía de tierras productoras de coca hacia la región de La Convención, por ejemplo, que permitieron una aceleración del proceso de formación de la clase dirigente que hizo posible el Tahuantinsuyo. En comparación con el Cusco de la primera época estatal, es evidente el mayor desarrollo relativo de los reinos del área lacustre; en oposición a la situación cusqueña, la cantidad de energía necesaria para la obtención de los bienes agrícolas suntuarios (maíz, coca, etcétera) era mucho mayor entre los Lupacas, por ejemplo. Las colonias o «islas» productoras de la costa, así como las ubicadas en las tierras bajas al este de los Andes bolivianos, están ubicadas a mucho mayor distancia, y se requiere «más energía» controlada para producir y trasladar los bienes obtenidos en ellos hasta la zona del núcleo, donde los señores étnicos los utilizaban para la redistribución. El caso cusqueño permite suponer también que la formación de la clase dirigente fue paralela a la aparición de una dimensión más amplia del sistema redistributivo, en una nueva escala que se desarrolló al ritmo del crecimiento del estado, y al desarrollo de una ideología (solar) por la élite. En su expansión, el Cusco utilizó entonces tanto los criterios de reciprocidad y redistribución, ampliados ahora a una escala andina, como la ideología triunfante que el culto solar representaba; sin embargo, lo último no supone la implantación popular del culto solar sino su presencia en todo núcleo administrativo y dentro del poder regional. 48

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