Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

Ha sido una costumbre tradicional insistir en la importancia del maíz en la alimentación andina. Sin embargo, las investigaciones realizadas han hecho evidente que su importancia fue comparativamente menor que la que tuvo en Mesoamérica y que, en cambio, fue particularmente grande la importancia de los tubérculos en la alimentación diaria del hombre andino (Grobman & otros, 1961; Horkheimer, 1973; Murra, 1975, cap. 2). Teniendo en cuenta esto, no debemos pensar en una población alimentada en base al maíz, sino que este cultivo puede ser considerado en realidad como un recurso suntuario —generalmente ritual— aun en la región cusqueña. La imagen de un cultivo suntuario del maíz es clara si notamos que era generalmente considerado como un recurso cuya posesión otorgaba prestigio, mientras que el comer solo tubérculos era entendido como síntoma de pobreza (Ávila, 1966, V; Cabello Balboa, 1951, p. 451, por ejemplo). La evidencia del prestigio del maíz es grande y ello nos lleva a nuevos problemas ya que, al parecer, su cultivo requiere de mayor cantidad de mano de obra, más intensiva y aun especializada, desde que no solo es necesaria la realización del trabajo normal de la tierra, aun con mayor dedicación, sino que es indispensable una mayor inversión en lo que se refiere a construcción de andenes y obras de regadío. ¿Habría alguna vinculación entre la pobreza que resultaba de comer solamente papas, y la que se desprendía de no tener parientes? (González Holguín, 1952, pp. 167, 548; Bertonio, 1612, I, p. 270, 371; II, pp. 144, 197). ¿Era también «pobre» aquel que no tenía acceso al maíz porque no disponía de mano de obra provista por la reciprocidad conyugal o porque no podía acceder a una redistribución del curaca o del estado? Si bien es sabido que el valle del Urubamba produjo y produce uno de los mejores maíces andinos, muy blanco y de buen tamaño, no puede dejarse de lado que su cultivo no fue dedicado entonces a la subsistencia, aun en manos del Tahuantinsuyo. Las crónicas cusqueñas mencionan cómo en los momentos iniciales del estado, los incas se apoderaron de la zona para su utilización (¿exclusiva?) por la élite cusqueña (Garcilaso, 1960, II, pp. 21 y ss.) 33 . Sin embargo, la alimentación básica fue también sustentada en el Cusco por la papa y sus muchas variedades. De la misma manera, existe en la región un mínimo de riqueza ganadera, que permitía un abastecimiento local. El maíz fue de esta manera un importante recurso suntuario en manos del estado, que hizo posible organizar la redistribución 47

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