incluso de tierra trasladada desde el Cusco para certificar su identificación con la ciudad sagrada 23 . De otro lado, en el transcurso de los sucesivos mitos de creación (ordenación) podemos precisar uno de los elementos —vigente hasta hoy en los Andes— que especifica la simbolización del Inca como constructor del mundo. La capacidad constructora del Inca se identifica tanto con la capacidad de transformar la faz de la tierra, arrojando piedras en las cuatro direcciones del espacio, mandando a las piedras que se agrupen para obtener construcciones, transformándolas en soldados imbatibles, o también dividiendo el mundo en cuatro partes 24 , repitiendo en nombre del Sol la división similar que hiciera Huiracocha en el mito de creación más antiguo (Pease, 1973, caps. I y III). En el mito de origen de los Ayar, Ayar Cachi arrojó cuatro piedras, «tiróla (una) a un cerro alto, y del golpe que le dio derribó el cerro y hizo en él una quebrada en los cerros altos: los cuales tiros eran y son, desde donde los tiró hasta donde el golpe hicieron [...] espacio de legua y media» (Betanzos, 1924, p. 92). En una versión oral recogida en 1956 en Puquio (Ayacucho), se precisa que «Inkarrí arreó a las piedras con un azote, ordenándolas. Después fundó una ciudad», y también: «Inkarrí arrojaba las piedras... en las piedras hundía también los pies, como sobre barro, ciertamente. A las piedras, al viento, él les ordenaba. Tuvo poder sobre todas las cosas» (Arguedas, 1964, pp. 228 y 231). En otro lugar: Inkarripa camachisca pachamama santa tierra. Por eso nosotros hasta la fecha creemos que Inkarrí dizque era como dios milagroso, que cuando se necesitaba agua, Inkarrí decía «que haya agua en este sitio». Y salía agua. En ese instante salía un ojito de agua. Quería construir chacras, o sea andenes [y] se construían de por sí, las piedras se pircaban, se formaban andenes por sí solos...25. En un curso dictado a campesinos de la región del Arzobispado del Cusco, en 1971, uno de ellos me preguntó si el Inca era poderoso; al inquirir yo a qué tipo de poder se refería, me contestó: «Poder para mandar moverse las piedras». Finalmente, cuando en los relatos de las crónicas, el Inca Pachacuti reunió esfuerzos y gente para pelear con los Chancas, invasores del Cusco, a cuya defensa ya no concurrió el ausente Huiracocha, logró —invocando el respaldo del Inti (Sol)— que las piedras 39
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