Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

aparece como un nuevo arquetipo, ahora solar, que reemplazó a Manco Cápac y lo «solarizó» también, estableciendo (manteniendo) una continuidad «genealógica» que se prolongó en cinco gobernantes más hasta la llegada de los españoles, según la versión historizada de los cronistas. Lo interesante es que si quitamos a los dos personajes que figuran como arquetipos en la lista de gobernantes del Cusco, nos quedan doce gobernantes, correspondientes a las once panacas identificadas, añadida la que correspondía al poder en actividad. Los mitos de creación del Cusco nos ofrecen una información importante en la precisión de la figura del Inca. La versión más antigua identifica la creación del Cusco con Ayar Manco, quien configura con Mama Ocllo la pareja fundadora de la ciudad centro y origen del mundo de los incas, luego de un proceso de selección que eliminó tres parejas más, salidas de una cueva cercana al Cusco (Ayar Manco —Manco Cápac— y Mama Ocllo; Ayar Cachi y Mama Guaco; Ayar Uchu y Mama Cura; Ayar Auca y Mama Ragua —Ragua Ocllo—), «diciendo que ellos eran hijos de Viracocha Pachayachachi», el dios creador (ordenador) más antiguo e identificado también con la fundación originaria del Cusco (Sarmiento, 1947, pp. 117-118). En la creación, «[…] al tiempo que se quería subir el Sol (al cielo por orden de Huiracocha) en figura de un hombre muy resplandeciente llamó a los Incas y a Manco Cápac como a mayor de ellos y le dijo: “Tú y tus descendientes habéis de ser señores, y habéis de sujetar muchas naciones: tenedme por padre...”» (Molina, 1943, pp. 11 y ss.). Al producirse la transformación que originó, el Tahuantinsuyo incorporó una nueva divinidad dinámica (Inti = Sol) y modificó el nombre del héroe fundador Ayar Manco, transformándolo en Manco Cápac, quien inició la genealogía mítica de los gobernantes cusqueños. Sin embargo, esta alteración se desprende de las crónicas no «en los primeros tiempos», sino en un nuevo tiempo primordial identificable con la organización del estado, en los momentos que las crónicas atribuyen al Inca Pachacútec (el noveno de la lista tradicional), quien reconstruyó el Cusco después de expulsar a los guerreros de un poderoso señorío rival, los chancas, habitantes de un territorio ubicado al noroeste del Cusco (Ayacucho). Pachacuti es identificado con Manco Cápac, los cronistas lo consideran hijo de este y, más claramente aún, precisan que su nombre anterior a su condición de Inca era Titu Manco Cápac (Murúa, 1964, II, p. 34; Garcilaso de la Vega, 1960, p. 188; Guaman Poma, 1936, pp. 84 y 87; Sarmiento, 1947, p. 188). 37

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