Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

significaba a fin de cuentas la pérdida (no evaluada hasta ahora totalmente) de lo que Murra ha llamado «el control vertical de un máximo de pisos ecológicos en las sociedades andinas». Al haberse visitado las reducciones en forma continua, y al rastrear nosotros las variaciones de la relación entre pobladores y recursos, podremos llegar no solamente a un índice de cómo se perdieron estos en el siglo XVI sino hasta dónde se recuperaron una vez superada la crisis demográfica hacia mediados del siglo siguiente, en términos generales andinos. Como en el caso de las reducciones, las visitas permiten acceder a información sobre otros mecanismos de control y exacción inaugurados durante la colonia: el tributo y la mita, que aparecen directamente entrelazados con la mecánica burocrática de la visita, toda vez que dependían en buena cuenta del caudal demográfico que albergaba una zona cualquiera. Conocemos algo de la mita y de su funcionamiento en el lugar de llegada (la mina y el obraje, por ejemplo), pero nada o casi nada en torno al lugar de origen de la fuerza de trabajo, donde se reclutaba la gente que no siempre regresaba. Los informes administrativos de los que venimos hablando deben ser entonces compulsados con aquellos ya clásicos de Polo de Ondegardo, Matienzo, Falcón y otros, y con la información que proporciona la correspondencia institucional y sus libros internos (de Cabildo, de Audiencia, de Obispado, por ejemplo) al lado del testimonio notarial, tantas veces valioso y preciso, en busca de un mejor conocimiento de los efectos directos de dichos mecanismos en la composición y en la conducta de la población. Lo anterior dejaría la impresión de que la documentación burocrática, y en ella las visitas, significaría una fuente fundamental para la historia andina solo durante la colonia. Además de ello, hay que rescatar el valor de estos materiales para el estudio de la vida andina anterior no solo a 1532, sino incluso previa al Tahuantinsuyo mismo. Al estar organizadas las visitas sobre circunscripciones coloniales que asumían de alguna manera aún no precisada a las unidades humanas anteriores (encomienda, repartimiento, corregimiento, «provincia») y estar motivadas por razones tributarias y económicas, insistieron en los aspectos más directamente relacionados con la vida material de la gente andina, aun en épocas anteriores a la presencia española. Preocupados por establecer un régimen de mayor justicia en los tributos que los encomenderos obtenían solo en términos de un «rancheo» indeterminado, los organizadores de las visitas iniciales insistieron mucho en obtener información sobre los recursos 34

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