Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

sugerir a los pobladores que eludieran el mecanismo de control que las visitas representaban. Un caso diferente es el de Huánuco (1562), donde Íñigo Ortiz de Zúñiga llevó adelante una visita ordenada por el Conde de Nieva, al mismo tiempo que se realizaba la que este virrey encomendó a Domingo de Santo Tomás y al licenciado Polo de Ondegardo para recorrer los Andes entre Guamanga y Potosí, visitando fundamentalmente los centros mineros, aunque no descuidaron zonas como el Cusco. De esta visita nos quedan testimonios aislados, tanto en las cartas del primero como en los escritos del segundo (Vargas, 1937; Lissón, 1944-1956; Polo de Ondegardo, 1916), así como también en la documentación publicada por Levillier (1921, I, pp. 402-403, 435-436, etcétera). Las visitas de Huánuco se ocuparon de los diversos grupos étnicos del área, con finalidades casi exclusivamente tributarias. Suponen ya no solo una comparación con lo que se «tributaba» en los tiempos del Inca y bajo la administración española (criterio que presidió la visita anterior, en 1549, a la región), sino una inspección de casa en casa que analizó detenidamente cada centro poblado, señalando no solo la ubicación de la población y sus relaciones en los lugares más densamente poblados —como en el caso de la visita de Diez de San Miguel a Chucuito— sino también pasando revista a los pobladores que se encontraban en los pequeños núcleos productores periféricos —las colonias o «islas» señaladas por Murra— que complementaban el acceso a los recursos que hacían posible en buena cuenta la redistribución que el poder ejercía. Es verdad que las visitas realizadas a otras regiones también nos proporcionan números de población, y alguna vez es posible su confrontación con aquellos proporcionados por los libros de parroquias (el caso de Collaguas es ilustrativo, véase Cook & Pease, 1975; Pease, 1975), pero todavía no se ha podido explotar convenientemente el material demográfico que las visitas ofrecen —al menos esta afirmación era válida en el tiempo de la primera edición de este libro— y que será sin duda alguna incrementado al manejarse otros materiales similares. Al margen, aunque relacionado con el problema demográfico, se encuentra el motivado por las reducciones andinas, que concentraron pobladores en centros urbanos diseñados a la española en el siglo XVI. Poco sabemos de ellas hasta hoy, y ello nos impide llegar a una mejor mensura de la crisis que ocasionó la invasión, también en el acceso del poblador a los recursos andinos. La concentración en las reducciones 33

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