el funcionario o el religioso. Ante las quejas, casi siempre la corona recurría a los visitadores, que no solo verían más de cerca el problema, sino que podían proporcionar soluciones viables, no solamente para la burocracia sino también para la población, como se evidencia en las rebajas de tributos y delimitaciones de linderos (Rodríguez de los Ríos, 1973, por ejemplo). Las visitas informaban entonces sobre los mecanismos que presidieron la vida administrativa, y permiten en consecuencia un estudio de la misma y de la forma de organización que tomaba en cada caso; hacen posible seguir al detalle las relaciones existentes entre los diferentes administradores y los cargos que detentaban; dan nueva información y luz sobre el papel del corregidor o el volumen del tributo obtenido. Pero las visitas no solo nos dejan acceder a la vida administrativa española en los Andes; se han ido convirtiendo en los últimos años en la vía de acceso a una historia andina en la que métodos distintos de especialistas afines pueden complementarse en el análisis de un pasado que ya no pertenece solo a los vencedores sino también a los vencidos del XVI en adelante. A través de ellas podemos ver algo más sobre cómo estaba organizada la vida del poblador andino, cuál era el derrotero de su economía y qué mecanismos articulaban sus relaciones de todos los días. De esta manera podemos llegar a una precisión de algunos de los aportes logrados en los estudios andinos a través de las visitas y también a la búsqueda de aquello todavía no obtenido pero sí esperable (Murra, 1975, cap. 12). Si el manejo de las visitas ha sacudido los cimientos de la historia andina en los últimos diez años, no puede decirse sin embargo que su material fuera desconocido hasta entonces; tal vez se trataba de que no se había perfilado lo suficiente en manos de los historiadores el interés por la vida material andina y por los logros de sus habitantes en este sentido. Fue en 1924 cuando la Revista Histórica publicó en Lima los fragmentos conservados entonces en la Biblioteca Nacional de la visita que realizara el virrey Toledo en la década de 1570 (Toledo, 1924). Algunos años antes (1900), la Revista de Archivos y Bibliotecas Nacionales, también en Lima, había editado las instrucciones entregadas a Garci Diez de San Miguel para visitar la provincia de Chucuito y Roberto Levillier había iniciado la publicación de su Gobernantes del Perú. Cartas y papeles (1921), donde encontramos asimismo información sobre visitas. Ya en la década de 1920, la Revista del Archivo Nacional de Lima había iniciado la publicación por 25
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