Tahuantinsuyo, dan otro tipo de información —que el cronista tal vez subvaloró y por ello no la deformó con exceso, cuando no ignoró— sobre la adecuación de la gente a la ecología de los Andes, el aprovechamiento de los recursos, la actividad redistributiva del estado y el respeto a la reciprocidad debajo de la estructura estatal. Entendemos, sin embargo, como «crónicas» a una serie de escritos diversos que incluyen también nutridos informes burocráticos (Polo de Ondegardo, Juan de Matienzo, Francisco Falcón, las Relaciones geográficas de Indias, inclusive). Pero esta extensión quizás abusiva del vocabulario no oculta la presencia en todas ellas de una voluntad histórica que guió el trabajo de sus autores. Distinto es el panorama de la pura documentación burocrática (visitas, composiciones de tierras, juicios entre curacas, pleitos de curacas con la corona), donde la referencia al pasado parece disimulada frente a la urgencia de los diferentes problemas vigentes al momento de su confección; esta documentación, especialmente las visitas y los padrones que muchas veces conllevan, es más «fría», mucho menos «comprometida» que la crónica. Una nueva perspectiva del Tahuantinsuyo requiere entonces asumir críticamente el camino recorrido y recoger sus experiencias. La contribución antropológica en torno a las categorías básicas de las relaciones económicas y sociales andinas, sustentadas en los criterios dualistas, de reciprocidad y redistribución, permite también considerar al Tahuantinsuyo bajo estas perspectivas, pero teniendo en cuenta un elemento sustancial: la precariedad temporal y estructural del llamado imperio de los incas, frente a la continuidad y coherencia de los diversos desarrollos regionales andinos que existieron antes del crecimiento del estado cusqueño y que sobrevivieron a su apogeo y destrucción y a la crisis profunda de las organizaciones andinas después de la invasión europea del siglo XVI. El problema más difícil sigue siendo establecer las relaciones de los grupos étnicos del área andina con el Tahuantinsuyo, ya que, a fin de cuentas, el estado cusqueño significó sobre todo un importante cambio de nivel en los criterios de organización económica y política. Será sustancial, en todo caso, atisbar la situación del poder en los Andes antes y durante el predominio cusqueño, cosa que veremos después. LAS VISITAS COMO TESTIMONIO ANDINO Una historia de los Andes centrales debe acoger sin duda una detenida revisión de lo escrito por los cronistas de los siglos XVI y XVII, quienes 21
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