entre 1560 y 1570 en los Andes, en el cual hombres como Polo de Ondegardo, Domingo de Santo Tomás, el licenciado Francisco Falcón, etcétera, intentaron hacer comprender a la administración colonial española las ventajas resultantes del estudio, mantenimiento y aplicación de los criterios de establecimiento, producción y organización tradicionales de los Andes (cfr. también Lohmann, 1967). 80 El último párrafo merece una aclaración. Tal cosa debería haber ocurrido con los señores étnicos, que de haberse asimilado totalmente al criterio español habrían finalizado en una caricatura semejante a la aducida en el texto. Sin embargo, la investigación viene mostrando una situación inversa: los curacas hallaron la forma de «torcerle la mano» al régimen colonial, funcionando como auténticas «bisagras», cambiando solo lo suficiente para poder mantenerse ellos y sus sujetos lo más posible dentro de su antiguo orden. La resistencia derivó, así, de un preciso manejo de la aculturación. 81 En realidad se pudo proponer que sí había tal continuidad; véase Pease (1992). 82 Los trabajos de Thierry Saignes en Larecaja hubieran permitido nuevas conclusiones en este ámbito. Su prematura y lamentada desaparición dejó un vacío difícil de llenar. 83 Este capítulo forma parte del volumen titulado Collaguas I (Pease, 1977) que publicó los informes iniciales de una investigación realizada en la antigua provincia de Collaguas por un equipo de profesores y estudiantes de la Universidad Católica y de la Universidad de Arequipa. En proyecto contó con la ayuda de la Fundación Ford, dentro de su Programa de Apoyo a las Ciencias Sociales. Se ha revisado y adecuado para esta edición. 84 Durante la investigación llevada a cabo en el valle del Colca se ubicaron padrones de visitas correspondientes a los años 1591-1646 y otros documentos inventariados en Pease (1977, pp. 453-487). 85 Años antes, el mismo Cuadros y Juan Gómez Rodríguez, de la Universidad de Arequipa, así como Juvenal Casaverde (1974) hicieron investigación etnográfica en el área. 86 Noguerol debió retornar a la península en medio de un tormentoso juicio iniciado por su primera esposa, que había quedado en España y sobre cuyo fallecimiento se le había hecho llegar noticia. Esta información fue solo un ardid para precipitar un nuevo matrimonio de Noguerol en el Perú para así poderlo acusar de bigamia. 87 John Murra, comunicación personal. 88 Existen suficientes conjuntos documentales españoles sobre la penetración hacia la selva por las expediciones de las órdenes religiosas (cf. Varese 1973, por ejemplo) a la selva central, desde antes del siglo XVIII. Puede encontrarse información en la Monumenta Histórica Societate Iesu, que ya tiene varios volúmenes publicados, así como en Maúrtua (1906) y en otras colecciones documentales mencionadas, por ejemplo, en Moreyra (1976). Incluso se conoce que el Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores conserva entre sus fondos documentales algunas visitas coloniales de regiones selváticas. Finalmente, es conocida la serie de visitas a las regiones coqueras de Songo, en las yungas bolivianas (Murra, 1975 y 1991). 89 El tema del etnocidio ha sido trabajado recientemente. Véase, por ejemplo, el simposio del XXXIX Congreso Internacional de Americanistas de Lima (1970) incluido en el vol. XX de Anuario Indigenista (México, 1970); también Jaulin, 1976. 90 Los funcionarios que vivieron en los Andes anteriores a Toledo, en las décadas de 209
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