48 Después de la invasión, los curacas de la costa central afirmaron que en tiempos del Inca enviaban productos agrarios hasta Tumipampa, para ser guardados en los depósitos, de acuerdo con las órdenes que recibían (Rostworowski, comunicación personal). 49 Este tipo de afirmación de los cronistas se presta, obviamente, a confusión. Organizaciones políticas diversas fueron llamadas reinos aunque no disponían de una estructura política definidamente independiente dentro de un «imperio» incaico definido por los propios cronistas a la manera romana. De igual forma se habló de «provincias». 50 Comunicación personal con Elías Mujica, 1976. 51 Este trabajo con el título de «La formación del Tahuantinsuyo: mecanismos de colonización y relación con las unidades étnicas» fue leído inicialmente en la conferencia organizada en la Universidad de Stanford y publicado en Histórica, III(1), 97-120, 1979, y en inglés en The Inca and Aztec States. 1400-1800, editado por George A. Collier, Renato I. Rosaldo y John D. Wirth (Academic Press, Nueva York, 1982). 52 María Rostworowski y Roswith Hartmann dieron nuevo nivel a una hipótesis propuesta muchas veces para los Andes, que sostiene que las relaciones económicas andinas se estructuraron en torno a un régimen mercantil, interpretando en este sentido las afirmaciones de los cronistas sobre trueques o intercambios en cantidades pequeñas o grandes, a cortas o largas distancias. Rostworowski llamó también la atención sobre la diferencia existente entre las organizaciones costeñas y serranas, indicando que es en las primeras donde se apreciaría una forma de intercambio más acorde con los planteamientos de Murra (Rostworowski, 1977, pp. 16-17, cf. Hartmann, 1971). Este criterio puede relacionarse con otros estudios que llegaron a mencionar posibles sistemas monetarios, esto es, las hachas de cobre (Holm, 1966-1967). Una apreciación más reciente, que incluye una caracterización más cercana al feudalismo para las unidades étnicas, puede apreciarse en Schaedel (1978); también en Espinoza (1978, pp. 329-356). Sin embargo, algunas de las propuestas realizadas pueden dejar la impresión equívoca de que las «unidades étnicas» mencionadas en las crónicas o en la documentación son «estables» o «estáticas» en un sentido diacrónico, no siendo así; no estamos aún en condiciones de dar una idea cabal de lo que son territorios, límites, etcétera, de una unidad étnica y, más bien, puede tenerse la imagen contraria y afirmar que las etnías son sumamente móviles en el tiempo, y que este movimiento no ha sido registrado en las crónicas. 53 Desde 1964, Murra llamaba la atención sobre la necesidad de considerar problemas de este tipo, cuando comparaba el manejo de distintas ecologías en una unidad demográficamente menos (Chupaychu) frente a otra mayor (Lupaca), Cf. Murra (1975, cap. 3). 54 Trayendo la discusión al momento actual, Ossio se pregunta si es relevante que los actuales límites de las «comunidades» andinas hayan sido fijados por los españoles o por los incas (1978, p. 8); esto demuestra la vigencia del problema. La discusión es relevante porque estaría en relación con el ámbito en el cual se obtienen los recursos, con sus límites originales, con el ámbito étnico y con sus disminuciones atribuidas a las reducciones, a las sucesivas composiciones de tierras, etcétera. Cierto que hablar de comunidades es muy distinto a hablar de etnías, sin embargo remite al mismo problema (cf. Arguedas, 1968; Fuenzalida, 1970; Matos, 1976). Un punto adicional se referiría al control simultáneo sobre un mismo territorio: «Dado 204
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx