Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

PUCP, para ser incorporados a su trabajo de historiador de la economía hispano andina sin citar su procedencia. Este somero testimonio mío es aporte identitario al estudio de la disgregación de los archivos peruanos en su larga duración y busca portar, eventualmente, a hacer viable in situ la preservación documental. Franklin, en el capítulo 4, incluyó un acápite que tituló: «Reducción y evangelización: datos sobre el sincretismo andino», siguiendo los criterios del profesor PUCP, antropólogo y sacerdote jesuita español doctor Manuel Marzal (1931-2005). La religión incaica anterior e inmediatamente posterior a la invasión española a los Andes fue un tema que mi esposo trabajó con intensidad escudriñando las crónicas y los documentos administrativos coloniales, en este caso, contrastándolas con la información oral que recogió en el valle del Colca en 1974, aunque sin entrar en cuestiones de la llamada religiosidad popular. La religiosidad era asunto humano medular en la vida y obra de Franklin, el cual pensaba retomar cuando lo aquejó un cáncer pancreático que truncó su aporte a la mejor compresión de los orígenes del catolicismo andino. Este hubiera sido tema a tratar con el sacerdote jesuita español José María García García S.J., cuya vocación pastoral desplegada desde 1974 en la provincia de Quispicanchis, Cusco, lo llevó a publicar ulteriores reflexiones en estos términos: «Desde aquel momento en que dos culturas se encontraron en la historia, la teología trató de retraducirse a las categorías de la nueva cultura. De la misma manera que el proceso cristiano en Occidente tiene sus luces y sus indudables sombras. Parto también de una íntima convicción, lo que aquí se da no es un sincretismo sino una síntesis de fe cristiana andina» (2004, pp. 123-132). En 2009 conocí al padre García García y recordamos que nunca se dio la ocasión para conversar con Franklin sobre asuntos y temas de la religiosidad humana. Quienes lo conocieron y frecuentaron saben que conversar con mi esposo implicaba hablar sobre cuestiones que estudiaba, como también pueden dar constancia que luego citaba estos diálogos, como hago notar en este epílogo en el cual también aludo a la importancia que Franklin otorgaba a dejar escrito su trabajo. Hago esta referencia para sustentar por qué debo evitar la disgregación de la «Colección Franklin Pease G.Y. para la historia andina del Perú» en el largo plazo de nuestro país y hacer viable su preservación en la Biblioteca Nacional, en Lima. En el capítulo 5, Franklin «nos lleva de la mano a lo que Basadre llamó alguna vez “una historia de España en el Perú”». Este último capítulo 168

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