Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

lograron sentar las bases para el cobro de tributos en especies convertibles en moneda para su cómputo, ya que tanto los ingresos de los encomenderos y corregidores como los de la corona, eran considerados en moneda. Los recursos convertibles más importantes (ropa, maíz, coca) fueron ingresados de esta manera en el mundo comercial español 100 . Los españoles se interesaron en la obtención de ropa mediante un tributo en especie, del cual quedan abundantes testimonios101; también la mita de obrajes (y los múltiples obrajillos), que se estableció en distintos lugares, es una muestra de la vigencia de este criterio, añadiéndole el manejo tradicional de la mano de obra andina. También puede constatarse el interés de los españoles en producir directamente los otros dos bienes agrarios, sobre todo la coca, cuya venta exitosa, especialmente en las zonas mineras, contribuyó sin duda a su comercialización en gran escala. La existencia de disposiciones oficiales que limitaban su cultivo y comercialización por españoles es, por ahora, una prueba suficiente; en 1563 el virrey Conde de Nieva dio unas Ordenanzas para el beneficio de la coca. Al editarlas, Guillermo Lohmann observó que «Su mérito... reside no solamente en la normativa legal que esbozan, sino sobre todo en razón de la importancia verdaderamente capital de la industria cuyo ordenamiento delinean» (Lohmann, 1967b, p. 283). Empleada ritualmente y con fines medicinales antes de la presencia española, la coca alcanzó un valor nuevo y notorio a raíz del auge minero de Potosí, y también de otros centros similares, al lado del primer sistema hacendario en el siglo XVI. Una disposición real, diez años posterior (Madrid, 11 de junio de 1573), señaló que «teniendo entendido que el trato de la coca que se beneficia en essa tierra es uno de los más principales que ay en ella, y con que de más se enriquece por la mucha Plata que por su causa se saca de las minas queriendo rremediar los daños que a los naturales de esas prouincias se siguen [...]» disponía que ninguna persona pudiera producir más de quinientos cestos de cosa «en cada mita» (AGI, Lima 570, lib. XIV, 53r). Habría que señalar, además, la importancia de la visita realizada por Diego Dávila Cangas a la zona coquera de las yungas bolivianas (Songos, 1568), pocos años después de que la hiciera Íñigo Ortiz de Zúñiga a la región de Huánuco (Golte, 1970; Murra, 1975, pp. 101 y ss.) 102 . El tributo colonial y monetario, elevado continuamente, constituyó entonces un peso mucho mayor que la antigua entrega en energía humana. 146

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