Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

antes de Toledo, los habitantes de esa región no se sintieron «indios» ni vencidos por los españoles, sino aliados de estos; no se incluyeron a sí mismos en todo el conjunto de realidades de marginalidad social y dominación multivalente que la palabra «indio» evoca. Se creyeron, con una ingenuidad de la que rápidamente se arrepintieron, aliados de los nuevos dominadores de los Andes. Ser «aliado» de los españoles no significa, sin embargo, un real «repudio» a los Incas. A fin de cuentas, la presentación de los curacas de Jauja se ajustaba a los criterios generales de las probanzas, en las cuales — tanto españoles como andinos— solicitaban una «merced» al rey: era imprescindible que se demostrara entonces los servicios prestados a la corona; pero ¿qué servicios podrían argüir los hombres andinos, súbditos del rey a partir de la propia invasión española? La «lealtad» o los «servicios» se manifestaban a partir de la invasión misma, y solo podía argumentarse haber ayudado a Pizarro o a la causa del rey en las guerras civiles. Este es un asunto que requiere de mayor análisis 97 . Esta actitud puede ser bastante más extendida de lo que podría pensarse. La población acusó progresivamente el impacto de los medios de control que estableció la corona española, particularmente a partir del gobierno de Toledo. Tal vez la encomienda no fue tan criticada por los hombres andinos (aunque así lo insinúen entre otros los citados documentos de Jauja) cuanto el aspecto tributario que conllevaba y que, dentro o fuera de ella, estableció definitivamente un medio de control y exacción que la población no aceptó jamás 98 . Durante y después de la conquista, la presión tributaria fue hondamente sentida sobre todo porque contenía la imposición de un sistema monetario desconocido hasta entonces. Las visitas administrativas, así como las frecuentes revisitas, establecieron tasas tributarias cuya revisión solicitaban los señores étnicos, que constataban la baja demográfica y sufrían los rigores de la ley cuando no podían completar los tributos al mismo tiempo que la población disminuía 99 . En las visitas hechas a Huánuco en 1549 y 1562, notamos claramente la insistencia de la población en mantener en lo posible las categorías «tributarias» anteriores a la invasión y, al mismo tiempo, la presión administrativa para que las mismas dejaran de ser básicamente traducibles en energía humana y fuesen computables en moneda. Vemos bien que aunque la moneda no llego a circular realmente, las visitas trataron y 145

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