ciertos grupos de parentesco (aillus), vecinos en una región. En el caso del valle del Colca, asentamiento central de los collaguas, tenemos un conjunto de reducciones no relacionadas en los resúmenes generales de la visita toledana (Málaga, 1974, pp. 60 y ss.; Cook, 1975, pp. 215 y ss.), donde solo se indicó el número de habitantes y las tasas correspondientes. Alejandro Málaga ha precisado los repartimientos y las reducciones de los corregimientos de Arequipa (1972a, p. 397), llamando después la atención sobre el problema en general y las opiniones emitidas en la misma administración, muchas de ellas drásticamente contrarias (1974b; 1977). Los críticos, incluyendo al virrey Martín Enríquez, sucesor de Toledo, hicieron ver cómo las reducciones habían apartado a los pobladores de sus tierras, cuando no los habían obligado a abandonarlas definitivamente. Más aún, cuando no era posible alejarlos lo suficiente de sus antiguos pueblos, estos eran quemados o destruidos, para impedirles así regresar subrepticiamente a sus viejos hogares. Es importante recordar que una de las opiniones contrarias a las reducciones (antes de Toledo) fue también la de Domingo de Santo Tomás, obispo de Charcas, quien pidió autorización a la corona para traer más frailes y evangelizar a los pobladores en sus pequeños poblados, pues: a causa de auer puesto algunos caçiques de los questán en nuestra Real corona algunos yndios en partes donde se coxía mucho axi y coca y otras cosas por ser sus tierras estériles y frías avían apartado sus Repartimientos a veinte y a treinta y a quarenta y a cinquenta leguas y que su propia cantidad de yndios no podían ser dotrinados de los sacerdotes y Religiosos que tienen a su cargo la dotrina y caueceros y pueblos de los dichos yndios y que la dotrina de los dichos yndios tenía encargada a otros sacerdotes... (Provisión Real a los Oficiales Reales de Potosí, La Plata 21-III-1566; Potosí, Archivo de la Casa de Moneda, Cajas Reales 20, 126v-127r). Durante el trabajo realizado en el pueblo de Yanque fue posible acceder a una versión oral que habla de la mudanza de los pobladores del mismo a su actual emplazamiento, cruzando el río Colca. El nuevo pueblo es, ciertamente, de planta española, con calles tiradas a cordel, plaza amplia y central, de acuerdo con las disposiciones toledanas. El informante, el mismo de la versión anteriormente analizada de Incarrí, la narró en el pueblo antiguo de Yanque: Este pueblo había sido desde aquellos tiempos Yanque, el actual pueblo había sido La Brota. En este pueblo (el viejo) los yanqueños antiguos habían sido Checa, familia antigua Checa, y los que vivieron en La Brota fueron familia 122
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