Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

mismos pobladores, existente sin duda desde antes de la presencia del Tahuantinsuyo en la región. Chivay (3633 msnm) es todavía muy alto y frío para el cultivo del maíz, ya que las quebradas del lado occidental de los Andes del sur parecen ser más frías y proclives a las heladas que los valles y quebradas situadas a similar altura al este de la cordillera occidental. Pero Yanque (3417 msnm) parece tener alguna condición mejor. Al registrar el mito la carencia de agua, explica adicionalmente la escasez de maíz, al mismo tiempo que establece una relación ideal con el Inca y los señores étnicos, que es disturbada en Yanque por la actitud de resistencia y rebeldía de los últimos. Al entrar en conflicto con el Inca (el poder sobre el maíz y el agua), los hombres de Yanque solo obtienen maíz gracias al azar. La evidencia parece ser que Yanque es el límite superior del cultivo del maíz en el valle del Colca, en un microclima concreto ubicable actualmente en el sector urinsaya de las tierras de Yanque. Cabanaconde (3287 msnm) goza de un temperamento apto para el cultivo del maíz, mayor temperatura y abundancia de agua. Allí Incarrí dejó «un choclo íntegro. Es por eso que en Cabanaconde hay bastante maíz». Esta preferencia puede referirse, además, a la predilección del Tahuantinsuyo por las zonas productoras de maíz, a que nos referiremos después. Ulloa Mogollón (1965, p. 327) señaló que los habitantes de Cabanaconde eran diferentes a los demás collaguas de las partes altas (Yanque y Lari), y no solo por la mayor fertilidad de su suelo, sino por otras razones esenciales de carácter lingüístico. Teniendo en cuenta la preferencia del Tahuantinsuyo por el maíz, ya que este era un elemento de prestigio relacionado con el Sol y con el Inca, puede entenderse entonces la relevancia de las zonas que lo producían, como denuncia el mito. REDUCCIÓN Y EVANGELIZACIÓN. DATOS SOBRE EL SINCRETISMO ANDINO La visita general del virrey Toledo explica la presencia de las reducciones, también en el área del Colca, aunque las reducciones mismas se iniciaron en el Perú desde años antes. Los estudios sobre estas sufren hasta ahora de una situación fundamental: el no haber a la mano hasta hoy un solo protocolo de reducción, que explique cuáles fueron las razones —en cada caso diferentes e importantes— a que recurrieron los visitadores para decidir el lugar en el cual se haría un nuevo asentamiento de la población y en el cual haya también alguna referencia —nuevamente específica en cada caso— a los criterios que presidieron la reunión (o la dispersión) de 121

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