que tienen son de ganado de la tierra, lana y carne, que traen los indios de la sierra, donde se cría el ganado a los indios del valle» (p. 332) y añade después: «truécanlo por maíz o quinua», entendiéndose esto encuadrado dentro del intercambio peculiar y recíproco que el control de diversas ecologías hace posible. Aunque Ulloa Mogollón proporciona información sobre este control, no lo entendió como una relación diferente al comercio. Los recursos se extienden, entonces, en una gama que abarca los tubérculos y las gramíneas de altura, el ganado también criado en las tierras altas, ocupándose la zona intermedia del valle con tubérculos variados, mientras hacia las tierras más bajas de Cabanaconde podemos hallar una fuerte concentración maicera. Pero las visitas nos hablan también de «colonias» ubicadas más cerca del mar (Yura, Yanahuara, Tiabaya y otros lugares), donde era posible otro tipo de cultivo. De las tierras más bajas obtenían madera: «fáltales la madera, que la traen de partes lejanas, como son de Arequipa e del río abajo del valle de Tapay y de otros pueblos» (Ulloa, 1965, p. 332). De estas zonas se traía sin duda madera para las construcciones de Huacallúa, cuyo techado requería troncos de gran tamaño (Neira, 1961, p. 91). UNA VERSIÓN ECOLÓGICA DEL MITO DE INCARRÍ En los trabajos realizados en el valle del Colca, entre noviembre de 1974 y marzo de 1975, pude obtener una versión del mito de Incarrí, caracterizada por una importante variante frente a las otras conocidas hasta el momento (Arguedas, 1956; Núñez del Prado, 1957; Morote, 1958; Ortiz, 1973; Flores Ochoa, 1973; Valencia, 1973; etcétera), desde el momento en que proporciona una imagen del uso de la ecología por los habitantes del área collagua. El narrador, C.M.C., de 43 años, vive actualmente en el pueblo de Yanque. Bilingüe, ha hecho estudios secundarios en Arequipa. Relató la siguiente versión en español: Inkarripa camachisca pachamama santa tierra. Por eso nosotros hasta la fecha creemos que Incarrí dizque era como dios milagroso, que cuando se necesitaba agua, Incarrí decía: que haya agua en este sitio. Y salía el agua. En ese instante salía un ojito de agua. Quería construir chacras, o sea andenes, [y] se construían de por sí, las piedras se pircaban, se formaban andenes por sí solos. Dicen que en Callalli, por la parte alta, el Incarrí en un tiempo bajaba por esta región, comenzando por Callalli. En Callalli los aillus estimaban bastante al Inca: Callalli, Sibayo... Y les dejaba el Incarrí tan solamente leña y ganado, porque 118
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