Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

La división, de ser Collaguas y Cabanaconde, como indicó el mismo Ulloa, consideraría Yanque como hanan y Lari como urin. El trabajo arqueológico ya realizado nos lleva a distinguir una primera zona alta, vecina al actual pueblo de Yanque, donde tanto las andenerías como el microclima maicero de Uyo Uyo tienen un prestigio notable, rastreable aun en los momentos de las visitas de fines del siglo XVI, y una segunda región en las inmediaciones de Coporaque, donde los restos de Quiparani, Mauca Coporaque y Coporaque tienen una alta significación ceremonial (Neira, 1961, pp. 114-120). Si tenemos en cuenta la conocida política del Tahuantinsuyo en términos del incremento de las tierras bajo riego, incluyendo los andenes, no nos sorprende el hecho de que los incas propiciaran la construcción de andenes en la zona (Neira, 1961, p. 104). La perfección del sistema de andenes del Colca es casi proverbial entre la población y no sería exagerado atribuir buena parte de ellos a construcciones anteriores a la expansión del Tahuantinsuyu, si bien esto requiere de mayor confirmación arqueológica. La importancia de los andenes para los pobladores de Yanque, la más densa población de Collaguas, está evidenciada en la visita de 1591, donde un alto porcentaje de la población censada tiene acceso a ellos. La continuación de nuestro trabajo con las visitas que se refieren a otros núcleos de collaguas (Lari y Cabanaconde) debe proporcionar un interesante material comparativo, a partir , por ejemplo, de la utilización de andenes para la elaboración de la sal, registrada ya en 1605. De otro lado, no sorprende la presencia de construcciones estatales. Ya se ha llamado la atención sobre el hecho de que la expansión incaica supuso siempre la construcción de centros administrativos, a lo largo de los caminos por ejemplo, pero la atención ha sido hasta ahora acaparada por los grandes conjuntos urbanos de este tipo (Vilcasguamán, Tambo Colorado, Tambo de Mora, Guánuco Pampa, Jauja, Cajamarca, Tumipampa, etcétera) que se encuentran al norte o el noroeste del Cusco. Poco o nada es lo que se sabe de la situación de los enclaves administrativos situados al sur, sureste o suroeste del Cusco. Solo conocemos algo de la importancia de Hatuncolla (Puno), Iscanhuaya, Pocona, Incararay o Incallacta (Bolivia), mencionados por las crónicas y transitados por investigadores en los últimos años. Poco es lo que conocemos en general al sur del Cusco, tanto en términos de grandes conjuntos, como de los pequeños enclaves intermedios. Cierto es que la arqueología comienza a dar cada vez mayor importancia a las construcciones no monumentales y a los depósitos y tambos, tan 113

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