de cobre hallado en la región (1912, I, pp. 44-45); pero sus fuentes se reducen a una sola línea. Al margen de solo una referencia al tema en Garcilaso (1960, II, p. 96), tanto el deán Valdivia (1847, pp. 118 y ss.) como Lorente copiaron a Echevarría y Morales (1952, pp. 80 y ss.) y al padre Luis Gerónimo de Oré, cuyo catecismo daba la información indicada. No se trata, pues, de información muy confiable. Mencionan, además, los autores citados la presencia inicial de mitmaes cusqueños en la región, lo cual no debe causar asombro, aunque no deben ser necesariamente vinculados con el Tahuantinsuyo, sobre todo recordando las observaciones de Neira, relativas a la influencia del Tahuantinsuyo en el área, supuesta por los cronistas en fechas antiguas, y discutible arqueológicamente a partir de la cronología de Rowe (Neira, 1961, pp. 172-173). De otro lado, hay que llamar la atención sobre el hecho de que las afirmaciones de los cronistas y de los comentarios posteriores, relativas a una temprana presencia individualizada del Tahuantinsuyo en Collaguas, tropiezan con serios reparos, debido a que la memoria oral recogida por los mismos cronistas no registraba acontecimientos necesariamente seriables en forma cronológica, sino categorías más amplias y ejemplares. Lo más probable es que el «jefe» (permanente) de la panaca atribuida a Maita Cápac, y que perfectamente podía llevar el mismo nombre, fuera el relacionado con la región del valle del Colca, y por ello se afirma en la tradición oral occidentalizada que el inca de este nombre los conquistó. Las vicisitudes de la conquista española hacen dirigir la atención principalmente sobre Yanque, encomienda inicial de Gonzalo Pizarro, pero al mismo tiempo preguntarnos si esto se debió a un predominio de este sobre los demás núcleos de la etnia collagua, o si se trata de una preferencia motivada por la elección de dicho pueblo (reducción toledana después, una vez mudada de sitio a la otra margen del río Colca, opuesto a su emplazamiento original) para encomienda de uno de los hermanos Pizarro. Parecería más probable lo primero, desde que Yanque es un nombre atribuido a los señores étnicos del lugar (Ulloa Mogollón, 1965, p. 329), lo cual llama poderosamente la atención. Con respecto a Lari, «por cortesía y respeto dicen entre ellos Lare a un cacique principal» aunque «Dicen que fundaron estos dos pueblos principales, el uno llamado Yanqui, donde estuvieron los mayores señores, y el otro Lare, donde están los señores que le siguen e son tíos e sobrinos» (p. 329). 112
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