Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

Fue hecha en sus comienzos por Gaspar Verdugo, quien era corregidor de la provincia de los Collaguas hasta que el 12 de julio de 1591 entregó los materiales de la visita a su sucesor Gaspar de Colmenares (Pease, 1977, p. 341), quien continuó los trabajos. Como hasta este momento solo poseemos un fragmento de hanansaya, sin foliación, estamos aún frente a muchas preguntas sin respuesta. Solo un detenido estudio de esas visitas fragmentarias, en comparación con las más completas de años posteriores y con los libros parroquiales, nos permitirá reconstruir la organización de Yanque en 1591, al mismo tiempo que se reclama un detenido trabajo destinado a establecer la toponimia, identificando las tierras de cultivo para elaborar un mapa que haga posible analizar la dispersión y concentración zonal de los cultivos. El valle del río Colca formó parte del territorio ocupado por la unidad étnica de los Collaguas, entendida hasta la fecha como una etnia diferente al resto de la población del sur del Perú actual. Aparentemente, de acuerdo con las crónicas, mantenía dicha unidad desde antes de la expansión del Tahuantinsuyo por la región. No está claro todavía cuál fue realmente el territorio que ocupaban —si es que se puede hablar de una ocupación «territorial» orgánicamente distribuida— ni tampoco existe hasta hoy un estudio arqueológico de largo aliento en el área, aparte del que hiciera Neira en 1961 y que proporciona una útil información inicial, pero que es necesario completar. Aparentemente, Yanque y Lari formaban con Cabanaconde una unidad étnica desde antes de la expansión del Cusco. No está claro tampoco hasta dónde Yanque y Lari podrían formar una «mitad» Collagua (provenientes de Collaguata) de habla aymara. Como se deduce de las informaciones de Ulloa Mogollón, que la oponen a otra constituida por Cabanaconde, al menos el problema subsiste. Alejandro Málaga piensa que «en el período colonial se respetaron las dos parcialidades en que estaba dividida la provincia de Collaguas en el Incanato: Hanan y Urinsaya, la primera comprendía los territorios del repartimiento de Yanque Collaguas en poder de la Corona» (Málaga, 1977, p. 119). Sin embargo, se tropieza aquí con el hecho de que la información de los cronistas no ha sido compulsada aún totalmente con la que pueden proporcionar tanto la arqueología como el trabajo etnográfico. Leguía y Martínez resaltó hace años la relación con el Tahuantinsuyo, hablando del matrimonio del Inca Mayta Cápac con una mujer perteneciente a la élite local, mencionando asimismo el uso que dieron los cusqueños al mineral 111

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