Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

Gonzalo Pizarro, debiendo sufrir sin duda una fuerte presión española desde los momentos iniciales de la colonización, que incluyeron las guerras intestinas entre los conquistadores. Escasa es la información que tenemos por ahora sobre la vida del valle del Colca en esos momentos. Sin embargo, Alejandro Málaga ha precisado (Pease, 1977) las incidencias de la vida administrativas de los Collaguas durante el siglo XVI, indicando que después de Pizarro fue nombrado encomendero Francisco Noguerol de Ulloa, pasando el repartimiento de Yanque a la corona solo en 1562, debido a que Noguerol de Ulloa había contravenido largamente las disposiciones que exigían su permanencia en la encomienda86. Años después, el entonces corregidor Juan de Ulloa Mogollón visitaba la región, proporcionándonos dos importantes informes: un juicio de residencia a su antecesor (1584), y su mencionada Relación (1586). Interesa especialmente por su concisión y coherencia la relación que escribiera y que Jiménez de la Espada incluyó en su edición de las Relaciones geográficas de Indias. Este es uno de aquellos excedentes materiales, distintos a las crónicas, que nos habla largamente de la forma de vida en la región, superior en términos generales a la documentación normal de archivo, más vinculada a la vida administrativa, pero que nos permite siempre acceder a informaciones más amplias sobre la vida material de la población. Solamente en algún caso es posible llegar a datos numéricos sobre la población misma y a las tasas aplicadas en ella por los administradores pre y post toledanos (Málaga, 1972a y 1972b; 1974b), que presentan, como en el caso del propio Toledo, un cuadro tributario y demográfico en la forma de un resumen general. Es una lástima que no haya sido posible ubicar hasta ahora una información toledana como la que existe para la región de Chucuito, ni tampoco un material tan rico y orgánico como la visita que hiciera a la misma región Garci Diez de San Miguel (1964). Sin embargo, las visitas del valle del Colca, realizadas a partir de 1591, nos ofrecen un conjunto de informaciones que hacen posible no solo un análisis prometedor, sino que incluso permiten delinear un modelo que ofrece variantes frente a los cinco casos propuestos por Murra en 1972 y 1975. Es verdad que en el estado actual de la investigación es prematuro aún hablar de modificaciones al modelo de la verticalidad, pero es necesario constatar que el panorama actual permite preverlas. La visita de 1591, de que venimos hablando, se refiere al sector urinsaya de Yanque (de la parcialidad hanansaya solo poseemos un fragmento). 110

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