Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

entre los encomenderos y la población, generalmente relativos al monto tributario, y también por la necesidad de retasar la población en descenso, a solicitud de los señores étnicos como ya indiqué; finalmente, una última motivación pudo estar vinculada a litigios diversos, aún entre españoles. Las visitas proporcionan así, por una parte, un nutrido material censal sobre la población andina y los recursos económicos, no por discutible menos importante (Mayer, 1972). Nos permiten acceder —en el caso de las visitas más tempranas— a informaciones importantísimas sobre los tiempos anteriores a la invasión española. Los resultados ya obtenidos del análisis de las visitas de Huánuco y Chucuito así lo evidencian (Ortiz de Zúñiga, 1967 y 1972; Diez de San Miguel, 1964, y los estudios que acompañaron ambas ediciones). Como ejemplo, las visitas de Collaguas proporcionan una información censal de un cierto grado de credibilidad, desde que sus datos pueden ser fácilmente comprobados con aquellos provenientes de los libros parroquiales que cubren el mismo período que ellas (1591-1646) y que lo sobrepasan con creces, permitiendo proyecciones interesantes. Los visitadores de Collaguas fueron algunas veces de casa en casa, anotando los nombres, edades y recursos de sus habitantes, incluyendo a los hijos por cierto. Debemos constatar que se presenta un problema derivado de las diferentes concepciones de «edad» entre los andinos y los españoles del siglo XVI, analizado desde los estudios de John H. Rowe (1958), que presenta dificultades al trabajarlos dentro del sistema censal español. Conscientes de esa dificultad, traducida en las visitas en identidades de edad de marido y mujer, por ejemplo, puede apreciarse en la secuencia de las mismas visitas de Collaguas la forma como va aceptándose la imposición de las nuevas categorías a partir de la compulsa simultánea de los libros parroquiales. Al margen de la utilidad de las visitas de Collaguas para proporcionar y/o completar números totales y diversas tablas de población, es importante constatar la posibilidad de seriar su información para un período mayor de cincuenta años, lo que hace posible realizar diversas proyecciones a partir de dicho período, a fin de compensar faltas de información anteriores o posteriores y completar series y cifras totales provenientes de documentación administrativa de diversa índole. La misma información seriada permitirá estudiar estrechamente las relaciones entre las variaciones de la población y los procesos de desestructuración 106

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