Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

inaugurados en el siglo XVI, así como los cambios que estos originaron hasta el presente. Son difusas las informaciones demográficas para la región de Collaguas antes de la visita general del virrey Toledo. El deán Valdivia atribuía una población de 60 000 habitantes para los tiempos anteriores a la invasión del XVI (Valdivia, 1847, p. 118), copiando en ello a Echevarría y Morales (1952, p. 80). Todavía no tenemos acceso a cifras correspondientes a la visita de Gasca de 1549, comparables a las conocidas para otras regiones, como Huánuco (Mori & Malpartida, 1956 y 1967; Serna & Espinoza, 1975), pero sí disponemos de ellas para 1570-1575, provenientes de la visita general del virrey Toledo, donde se ubicaron 33 900 habitantes, 7922 de los cuales eran tributarios (Málaga 1972a, p. 397; 1974a, pp. 29 y ss.; Cook, 1975, pp. 217, 220, 221, 222, 225-226); también para 1586, cuando se hizo la mencionada Relación de Juan de Ulloa Mogollón, se ubicaron solo 7800 tributarios en los tres repartimientos de Collaguas (Ulloa Mogollón, 1965, p. 328). Vázquez de Espinosa dejó constancia de nuevas numeraciones, señalando 6103 tributarios, con una población total calculada en 23 869 (Vásquez, 1958, p. 655). La disminución es visible, aunque no se aprecia en este caso una situación similar a la mencionada para los datos demográficos del cronista carmelita para la región de Chucuito (ver cap. 3). No conozco el fragmento correspondiente a la visita general que mandó hacer el duque de la Palata, y de la cual disponemos solo de la parte relacionada con la visita del altiplano (Sánchez Albornoz, 1973) y nuevos fragmentos acabados de editar (Huertas, 1976). En contraste, con las visitas ahora encontradas adquirimos acceso a información sobre el comportamiento de la población en la misma región de Collaguas, que puede ser estudiada ordenando la copiosa enumeración de las visitas en pirámides de población, número de hijos por pareja, familias compuestas por una sola cabeza, huérfanos y viudas, diferencia de edades cuando la mujer es mayor que el hombre, etcétera (Cook, Mss.), aparte de patrones de migración, estudiables en los mismos registros parroquiales de la zona. Naturalmente que el panorama se complica al utilizar simultáneamente los libros parroquiales cuyos datos deben ser procesados en distinta forma (ver Sánchez Albornoz, 1967; Cook, 1976 y Mss.). No estará demás anotar que este material documental es tal vez uno de los más completos entre los conocidos hasta el momento para un área restringida del Perú colonial. 107

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