Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

potosí arequipa y Cusco y que a estos alquileres an ydo de ellos dos vezes...» (1575, 6r). Esto podría ser un indicio (discutible, por cierto) si no del mantenimiento total del esquema del control vertical, sí de una posible modificación que permitió a los malcus utilizar los patrones modificados (disminuidos) tradicionales, para iniciar una tarea arriera y mercantil, perfeccionada con el tiempo, que quizás mantuvieron hasta el siglo XVIII por lo menos y que reclama detenido estudio para establecer su continuidad y alcances. Para confirmar el mantenimiento del control sobre tierras productoras de diferentes recursos, vale la pena anotar que, en época toledana tardía, encontramos algunos documentos referentes a pleitos de tierras entre pobladores andinos de la sierra de Arequipa y de la sierra de Tarapacá, en los cuales intervinieron los de Chucuito reclamando sus derechos sobre las mismas tierras. Esto permite confirmar la continuidad del acceso a zonas productoras, bajo el criterio de la verticalidad. Allí los de Chucuito declararon que, al encomendar las tierras, la corona los perjudicó al impedirles tener acceso a los recursos que tradicionalmente utilizaban. La corona consintió al pedido de los habitantes de Chucuito (Barriga, 1955, III, pp. 299-301). El documento más tardío que ahora conocemos, de 1661, es una modificación de las tasas toledanas, solicitada por los pobladores de Sama en vista de la baja de población en el tiempo intermedio. De él se desprende una disminución de casi un 50%, manteniéndose siempre la dependencia de los habitantes de la región de Chucuito, lo cual aparece nuevamente confirmado por la autoridad española, desde que acepta que los tributos permanezcan en ese pueblo, y llega a sugerir que puedan establecerse (¿nuevamente?) zonas de uso común productoras de maíz, por ejemplo, para suplir faltas en el altiplano; ello nos lleva a replantear el problema de si las «islas verticales» estuvieron siempre al alcance, no solo de los mallcus, sino de los principales o, lo que podría ser aparentemente más problemático, de la población en general. Podemos concluir en que los cambios ocurridos a nivel demográfico debieron afectar seriamente las posibilidades de mantener en la forma tradicional el control vertical, a pesar de que en todo momento se aprecia la dependencia de las «islas» del núcleo de Chucuito. Estas modificaciones parecen haberse operado en el sentido de cambiarse los establecimientos temporales o rotativos en permanentes, por lo menos en las «colonias» de la costa sur del Perú y norte de Chile, ya que cien años después de la visita 101

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