Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

corona debieron afectar seriamente esta situación, en contra de la asimilación positiva de los mismos a una economía mercantil y monetaria. Hasta el momento, no puede hablarse de una continuidad entre los señores enriquecidos del siglo XVI y los del XVIII 81 . EL MODELO DEL CONTROL VERTICAL Un último problema del que quiero ocuparme es el referente al modelo del control vertical de un máximo de pisos ecológicos entre los lupacas a la luz de la documentación ahora empleada. En 1964 y 1968, John V. Murra precisó la existencia de este modelo en el altiplano, llamando la atención sobre la forma en que los habitantes del área lupaca mantenían, hasta la visita de Garci Diez de San Miguel, el control de diversas «islas» ubicadas en diferentes pisos ecológicos, tanto en la costa como al este de los Andes. En el estudio que acompañó la segunda parte de la visita a Huánuco de Íñigo Ortiz de Zúñiga, Murra elaboró el modelo en forma más completa y comparó la situación de los lupacas con la de otros grupos andinos. La importancia de los lupacas para el modelo de la «verticalidad» reside fundamentalmente en su dimensión (cercana a los cien mil habitantes), que le permitió la movilización de un mayor número de colonos a las «islas» periféricas de Sama, Moquegua, Larecaja, Chicanoma, Capinota (Murra, 1972, p. 438) y otras que aparecerían en la nueva documentación. El problema que aquí confrontamos es el comportamiento del modelo en una sociedad en movimiento. Los cambios ocurridos entre los lupacas fueron intensos después de la invasión europea y después de la visita de Garci Diez de San Miguel, donde con las visitas toledanas empezó una época de mayor presión europea, al haberse perfeccionado en ella los instrumentos de la dominación en ejercicio. Tanto Pedro Gutiérrez Flores y Juan Ramírez Zegarra —visitadores toledanos—, como el último y Diego López de Zúñiga, que revisitaron el área lupaca en tiempos del virrey Enríquez de Almansa, hacen ver cómo se mantenía el control, incluyendo nuevamente a los presuntos mitimaes de Moquegua, Sama e Inchura, en las tasas correspondientes a Chucuito, así como también a los que estaban en Chuquiabo, Capinota, Potosí, Charcas y el Cusco (1574, 19r-19v). Si bien no es comprobable totalmente la existencia de «islas» lupacas en Potosí, Charcas y el Cusco, sí notamos repetidas veces en las declaraciones vertidas por los principales de las «cabeceras» de la provincia de Chucuito que «algunas veces su curaca les alquilaba para 100

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx