Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

de Garci Diez, los habitantes de estas regiones (Sama) reclamaron a las autoridades coloniales en torno a una baja de población que no pudo producirse, aparentemente, de haberse mantenido inalterable la afluencia permanente de gente del altiplano. También se puede concluir que las modificaciones ocurridas en la situación de los mallcus desde 1567 tienen que ver no solamente con las limitaciones y nuevas exigencias que la administración colonial les impuso, sino también y más precisamente, con la variación de su función mediadora entre el poder central y el grupo étnico. Durante la vigencia del Tahuantinsuyo, el señor étnico intervenía en la redistribución que el estado hacía, al mismo tiempo que participaba en las actividades del estado para obtener recursos y energía de la población, al margen de su propia mecánica de reciprocidad y redistribución inherente a las relaciones internas del grupo. Al desaparecer el Tahuantinsuyo, el régimen colonial no mantuvo las relaciones redistributivas anteriores, privando de esta manera al mallcu de un instrumento de prestigio y poder. Su transformación paulatina en funcionario a sueldo de la corona española, circunstancia de la cual podía obtener cierta condición privilegiada en el contexto de la situación colonial, no le permitía extender dichos privilegios a la población, que fácilmente podía verlo más alejado de ella desde que su poder no dependía únicamente del ejercicio de mediaciones recíprocamente productivas. De allí tal vez que los mismos visitadores españoles lo vieran más fácilmente como un agente rapaz e injusto explotador. Todo ello debió debilitar su capacidad anterior de controlar islas periféricas. Pese a esto, no aparece en la documentación ninguna información que permita afirmar, siquiera tentativamente, la interrupción de los intercambios, bajo el régimen de la verticalidad, entre gente del altiplano y de las colonias costeras. Carezco en este momento de información suficiente sobre la región este del lago Titicaca82. Deben encontrarse sin duda nuevos materiales que permitan seguir probando el modelo del control vertical. Interesará, ciertamente, rastrear la población remitida bajo el régimen de la mita a Potosí por los lupacas y ver si se produjo un nuevo tipo de establecimiento, a lo largo de la colonia, en la región minera o cerca de ella. Y también si estos establecimientos, al margen de la mita, tuvieron como finalidad acceder a los recursos básicos andinos fuera del mercado de Potosí, cuyos altos precios poco estaban, sin duda, al alcance del mitayo común. Será especialmente ilustrativo poder rastrear en el futuro el comportamiento del 102

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