Cuadernos trimestrales de poesía Tomo V

Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XXII Se ha cumplido la tarea impuesta; son testigos los poetas de todas partes. No paramos en obstáculos ni adversidades, y con orgullo podemos decir que no hemos mendigado el favor oficial ni el aviso pagado: al habernos cortado las manos y las rodillas, nos impidieron suplicar y humillarnos; hemos puesto a la poesía en su tope, donde debe estar y permanecer siempre. Las páginas de Cuadernos están limpias en la luz de su papel, porque la poesía debe ser así: clara como una lámpara, simple como un anillo, en frases de Neruda. Esta tierra bendita de La Libertad ha sido generosa con sus poetas y ellos la han enaltecido. Bastaría citar a Vallejo, poeta mayor en todas las dimensiones, a Wilfredo Torres Ortega, poeta de nuestro Grupo, cantor de la costa y el mar peruanos con frases de un no gastado brillo, y cuyos quilates no acabara jamás el tiempo. Poeta tiernísimo y hermano entrañable, con quien compartimos las más dulces horas de la juventud. Luis Valle Goicochea, cantor del campo y de la niñez; y Romualdo Valle, robusto poeta social, entre otros muchos. Después de diez años de silencio, por causas del incesante costo de la vida, hemos recurrido al Concejo Provincial para que reviva la revista que, en su tiempo, fuera la decana en su tipo en habla española; prestigiando en el mundo de las letras a Trujillo, que se precia de ser capital del intelecto peruano. (Artículo recogido en Tareas de la palabra, Guayaquil (2010), pp. 163-167. Publicado en La Industria de Trujillo, 2 de febrero de 1992).

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