Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XXI dedicamos dos números; Perú al pie del orbe y Es como si contaran mis pisadas, títulos tomados de sus versos, recogiendo los poemas que le dedicaron sendos creadores de otras tierras. Sobre Cuadernos se han pronunciado juicios elogiosos en diarios y revistas de muchas partes del mundo, por firmas tan valiosas como las de Alfonso Reyes, Rafael Alberti, Allen Ginsberg, Elvio Romero, Nicolás Guillén, Benjamín Carrión, Lisandro Otero y muchos otros. Al conmemorarse diez años de su existencia en diciembre de 1960, Cuadernos convocó al concurso El Poeta Joven del Perú, que ganara Javier Heraud y César Calvo con sus libros El viaje y Poemas bajo tierra, respectivamente. Siguieron quinquenalmente los concursos hasta el celebrado en diciembre de 1990. Ganado por Manuel Ibáñez, fallecido recientemente, y Winston Orrillo, con los libros La ciudad otra vez y Travesía tenaz; por Antonio Cillóniz; y José Watanabe, con los libros Después de caminar cierto tiempo hacia el este y Álbum de familia; Jesús Cabel y Julio Carmona con Cruzando el infierno y A orillas del amar; Jorge Eslava Calvo y Beethoven Medina, con De fauna y dioses y En las siete estaciones de Kaivalya; Luis Eduardo García, con su poemario Dialogando el extravío, y, finalmente, Monserrat Álvarez, la primera mujer que gana el concurso, conjuntamente con David Novoa Jiménez, con los libros Filosofía ilógica e Itinerario del alado sin cielo. Cuadernos nos ha deparado el honor de ser recibidos por la Comunidad Latinoamericana de Escritores, con oportunidad de su Segundo Congreso, realizado en México en 1967; por la Asociación de Escritores de Montevideo, en 1965, de La Plata, Santiago y Río de Janeiro; asistimos al II Encuentro de Escritores de Latinoamérica y España, realizado en Guayaquil, en 1977; y últimamente por la Academia Iberoamericana de Poesía, de Madrid. Hemos concurrido a los encuentros nacionales de poesía y cuento, realizados en el Perú: Arequipa, 1957; Arequipa, 1964; Chiclayo, 1966; Tingo María, 1977; Cajamarca, 1977; y Trujillo, 1982. Hemos culminado una empresa que, recogiendo las frases de José Eulogio Garrido, «es lírica hasta más no poder; lírica por su trayectoria, lírica por su incontaminación y lírica por su osadía anticomercial».
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