Cuadernos trimestrales de poesía Tomo V

XXIII EN TORNO A CUADERNOS Luis Cardoza y Aragón afirma que la poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre. Si esto es así, si la poesía tiene directamente que ver con nosotros, si constituye el testimonio del sufrimiento de la humanidad, como agrega Baudelaire, ¿por qué la despreciamos, por qué la tenemos a menos y hasta la relegamos al olvido? La filosofía y la ciencia no han logrado explicar todavía el misterio de la vida; la primera, valiéndose de los más refinados instrumentos electrónicos; la segunda, de un riguroso razonamiento lógico. La poesía, en cambio, con el solo auxilio de la intuición, como lo apunta Saint-John Perse, nos ha convencido de que existimos. Ella ha descendido a lo más abstruso del ser y se ha elevado al infinito del universo. Para ella no existen vallas de espacio y tiempo; todo lo ha superado, al extremo de convertirse en el aire de la creación. Sin embargo, no faltará quien la denueste y la relegue al lugar de los trastos inservibles, porque la realidad se ha empapado de materialismo y sus nubes no dejan pasar los tibios rayos de la luna. ¿Qué, si no la poesía, es el amanecer bullicioso de los mercados, el tañer de las herramientas en las fábricas, el golpe de las olas en los acantilados; la vida, en una palabra, con toda su esencial naturaleza? Estos razonamientos vienen a cuento al considerar la posibilidad de revivir Cuadernos Trimestrales de Poesía, revista que, hasta 1980, fue decana en su género de habla española y lo seguirá siendo, porque tenemos la seguridad de que su silencio es momentáneo y tal vez necesario para hacer sentir su ausencia. Es verdad que ella, la poesía, corre paralela a nuestra vida, verdad también que hemos jurado mantenerla hasta que nos falten las fuerzas.

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