Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XXXII enviar por un herrero para que limara un barrote a fin de liberarla, y así fue, aunque la operación duró más de una hora. Liberada la mujer, quedó inconsciente, con la criatura prendida en su pezón porque casi toda la noche había permanecido sin mamar. Otra anécdota que nos contaba nuestro padre cuando era juez instructor, fue aquella en que le tocó presenciar una escena desgarradora: levantar un cadáver por las Botijas, parte alta de Contumazá. Un zapatero remendón había victimado a una persona y un grupo de gentes lo persiguió hasta cercarlo. Al verse impotente, no tuvo otra actitud que, con la misma chaveta, abrirse el vientre para morir. Su madre, que había concurrido con la demás gente, tuvo tiempo de abrazarlo, besarlo y decirle: «¡pobrecito, tan bueno que era!». Y es que un hijo, por más malo que sea para la sociedad, como este que había estado ya varias veces preso por homicida, es un ángel para la madre. He ahí el amor, el verdadero amor maternal. Contumazá era un pueblito (el pasado se conjuga con la edad y el tiempo de nuestra vida) donde se respiraba de verdad ese aire puro que salía de los árboles, se lavaba en los puquios y circulaba libremente por todas partes; en los campos corría sin cesar persiguiendo a las mariposas; en las casas entraba por todas partes, secando la ropa de los cordeles, limpiando el ambiente. León Felipe10 dice que el viento es un cuentero que se entremete en todo, que lleva y trae chismes, que no retiene secretos, y eso genera conflictos personales. El aire y el sol se conjugan, se complementan. El sol lo cura todo, arrea las nubes para que rieguen los campos, fecunda las semillas y las hace crecer, destruye los microbios, calienta los nevados para que bajen en hilachas a irrigar los trigos, seca los granos y los prepara para los molinos. El Salario era un fundo muy lindo (siempre en tiempo pasado, el de la niñez) donde todos éramos como familias, dueños y servidores: mi abuelo era el patriarca que disponía las labores, arreglaba conflictos familiares, atendía reclamos personales e imponía sanciones cuando era necesario. 10 León Felipe. Seudónimo de Felipe Camino Galicia de la Rosa (España 1884 – Ciudad de México, 1968). Es autor de Versos y oraciones de caminante. Pertenece a la nómina de los poetas de la Generación del 27.
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