Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XXXIII En la capillita de la entrada de la casa se realizaban los oficios religiosos, trayendo al sacerdote de Contumazá. Allí se celebraban las fiestas. La más movida era la de San Isidro Labrador. El santo era chiquito, pero elegante, con un vestido de dril amarillo, polainas y sombrero de palma, portando una lampa en la mano derecha. La casa estaba constituida de cuatro estructuras; un lado lo constituían el horno, la alacena, el corredor y la cocina; otro, los dormitorios de los abuelos; en otro lado quedaban las habitaciones de los tíos y sobrinos; y en el centro, un patio muy amplio donde se recababan las cosechas de maíz, frijol, papa seca. En un extremo estaba el palomar. Había que ver la cantidad y variedad de aves que surcaban el aire, se remontaban al campo y volvían. Esto le daba una vivacidad atrayente y los visitantes tenían que ver con espectáculo tan singular. A esto se agregaban las aves silvestres que traíamos los chicos: palomas, tortolitas, cuculíes, perdices, etc., que correteaban todo el día de un lugar a otro. Pero lo más Marco Antonio Corcuera y su esposa Celia García Granados. Marco Antonio Corcuera y Juan Mejía Baca, Director de la Biblioteca Nacional del Perú.
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