Cuadernos trimestrales de poesía Tomo I

Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento LXIII dan noticia fundamentalmente de los escritores que viven en la capital. Tal vez a esto se deba el hecho de que una de las generaciones literarias mejor promocionada ha sido precisamente la del 50, poseedora por cierto de nombres de gran relevancia como Julio Ramón Ribeyro, Javier Sologuren, Francisco Bendezú y Jorge Eduardo Eielson, entre otros. Lo que poco se resalta de esa época es la profusión de publicaciones literarias aparecidas en los diarios y revistas de provincias. A causa de este vacío, a fines de los años 70, la Universidad Enrique Guzmán y Valle convocó a una serie de estudiosos, entre los que se contó a Miguel Gutiérrez, Carmen Ollé y el poeta Víctor Mazzi Trujillo a fin de poder documentar una exhaustiva bibliografía a ese respecto. Debido a trabas burocráticas, el equipo no concluyó la tarea y por esta razón, el novelista Miguel Gutiérrez publicó en 1988, por su cuenta, los datos con los que él contaba, bajo el título La generación del cincuenta / Un mundo dividido. Según versión del autor, el libro fue decomisado por la policía debido a un controvertido capítulo sobre la guerra interna ocurrida en el país a partir de los 80. La obra fue publicada por la Editorial Labrusa y hoy mismo es un privilegio contar con un ejemplar de dicha edición. Una de las publicaciones provincianas fueron los CTP, soslayados hasta el día de hoy, por quienes se empeñan en pasarlos por alto. Incluso en el mismo libro de Gutiérrez solo se menciona a Mario Florián y se postula que los escritores de la generación del 40 conformarían solo una semi-generación, predecesora de la generación del 50, visión que no compartimos. Los CTP, como hemos visto, empezaron por congregar a los llamados “Poetas del pueblo”, luego a los más importantes escritores liberteños y más tarde a los de todo el país, hasta abarcar a escritores de varias partes del mundo. Esto justifica declarar la enorme valía de los CTP, tratándose de una obra impulsada desde una provincia del Perú y sostenida “a pulso” por ese gran gestor cultural que fue Marco Antonio Corcuera y el heroico grupo de escritores liberteños que lo acompañaron, dignos herederos del vallejiano Grupo Norte.

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